Era lunes, 4 de febrero de 2008. Deduzco por ello que estaba recién llegado, desembalado y burocratizado a Barcelona. Apenas una semana antes había abandonado A Coruña para dar un giro a mi vida que, con perspectiva, se puede decir que ha sido venturoso, afortunado, feliz… el giro y yo. Deduzco igualmente que con este blog (que con el tiempo fueron cuatro y con las obligaciones son uno y medio) di un pasito al relleno de tiempo de mi proyecto de año sabático que se quedó en cuatro meses. Y no deduzco, sino que compruebo, que el pasito han sido 666 pasos de firme propósito, aún firme a pesar de la estrechez de miras… del propósito y de mí. ¿A qué viene esto? Pues que comprenderán que cuando uno todavía es joven la cifra de canciones señaladas en su trayectoria vital es, por cojones, modesta. Sí, lo bueno es que eso significa que aún soy joven, ¡hele mis huevos! Que tampoco tiene nada de malo el declinar, pero el estereotipo de espíritus me hacen tender a lo inmaduro, lo siento. Total, que empecé con esto obligándome a una única canción por grupo o artista, a no salirme del guión aunque hubiese (que los hay) discos o discografías enteras que me han marcado profundamente, me han calado en lo hondo y demás topicazos. Con treinta y escasos años según mi dni pienso que 666 (y lo que queda) tampoco es moco de pavo, pero queridos amiguitos debo anunciar que estamos en plena cuenta atrás. Nótese que añado “y lo que queda” y no digo “cuesta abajo”, pero las leyes del tiempo y el espacio se hacen evidentes y algún día tenía que llegar en que se atisbasen cada vez menos posibilidades de maravillarse, o aunque sea alumbrarse, con una canción llamarada. Aquí nos marcamos un mínimo de 15 entradas mensuales tras la explosiva cosecha de 2008, básicamente porque era la cifra adecuada para compaginar con obligaciones laborales y personales, dotar al blog de una regularidad molona y, en el fondo, no agotar el filón (filón vital, les recuerdo, esto va de experiencias y sensaciones, no de reseñas) ni las ideas. No pienso desvirtuarlo tras más de tres años de parrafismo: una canción por grupo o artista, así de sencillo y encorsetado. Digámoslo claro, que comienzan a escasear las tonadas vitales, señores y señoritas. El ritmo de publicación disminuirá por ello, obligado por la circunstancia de que hasta no verme iluminado por algún son no podré hilar palabras. ¡Ojo, que esto no cierra! Lo que pasa es que algún mes serán seis canciones, otros diez, otros dos, ¡otros serán de nuevo 15! Motherfuckerama no cierra, simplemente irá más despacito… es lo que tiene que la modernidad no nos atraiga, que la búsqueda en catálogos pretéritos a veces no sea provechosa, que los tiempos que nos toca vivir apenas dejen tiempo para escuchar música (para oírla sí, a todas horas, pero no es lo mismo), que… Bueno, da igual, en mi estantería espera su momento desde hace un mes un disco de Adam Green, algún día podré repasar bien las buenas impresiones que me causó el directo de Els Surfing Sirles teloneando a Wau y los Arrrghs, puede que una segunda escucha del “A night at the opera” de Queen me deje mejor regusto… En fin, seguimos en ello, en esto, un poco más despacito, pero como el primer día. De esto iba el rollo que he soltado, ¿no? Un abrazo… y hasta ¡ya mismo!
domingo 1 de mayo de 2011
Penetración XXXVIII
Era lunes, 4 de febrero de 2008. Deduzco por ello que estaba recién llegado, desembalado y burocratizado a Barcelona. Apenas una semana antes había abandonado A Coruña para dar un giro a mi vida que, con perspectiva, se puede decir que ha sido venturoso, afortunado, feliz… el giro y yo. Deduzco igualmente que con este blog (que con el tiempo fueron cuatro y con las obligaciones son uno y medio) di un pasito al relleno de tiempo de mi proyecto de año sabático que se quedó en cuatro meses. Y no deduzco, sino que compruebo, que el pasito han sido 666 pasos de firme propósito, aún firme a pesar de la estrechez de miras… del propósito y de mí. ¿A qué viene esto? Pues que comprenderán que cuando uno todavía es joven la cifra de canciones señaladas en su trayectoria vital es, por cojones, modesta. Sí, lo bueno es que eso significa que aún soy joven, ¡hele mis huevos! Que tampoco tiene nada de malo el declinar, pero el estereotipo de espíritus me hacen tender a lo inmaduro, lo siento. Total, que empecé con esto obligándome a una única canción por grupo o artista, a no salirme del guión aunque hubiese (que los hay) discos o discografías enteras que me han marcado profundamente, me han calado en lo hondo y demás topicazos. Con treinta y escasos años según mi dni pienso que 666 (y lo que queda) tampoco es moco de pavo, pero queridos amiguitos debo anunciar que estamos en plena cuenta atrás. Nótese que añado “y lo que queda” y no digo “cuesta abajo”, pero las leyes del tiempo y el espacio se hacen evidentes y algún día tenía que llegar en que se atisbasen cada vez menos posibilidades de maravillarse, o aunque sea alumbrarse, con una canción llamarada. Aquí nos marcamos un mínimo de 15 entradas mensuales tras la explosiva cosecha de 2008, básicamente porque era la cifra adecuada para compaginar con obligaciones laborales y personales, dotar al blog de una regularidad molona y, en el fondo, no agotar el filón (filón vital, les recuerdo, esto va de experiencias y sensaciones, no de reseñas) ni las ideas. No pienso desvirtuarlo tras más de tres años de parrafismo: una canción por grupo o artista, así de sencillo y encorsetado. Digámoslo claro, que comienzan a escasear las tonadas vitales, señores y señoritas. El ritmo de publicación disminuirá por ello, obligado por la circunstancia de que hasta no verme iluminado por algún son no podré hilar palabras. ¡Ojo, que esto no cierra! Lo que pasa es que algún mes serán seis canciones, otros diez, otros dos, ¡otros serán de nuevo 15! Motherfuckerama no cierra, simplemente irá más despacito… es lo que tiene que la modernidad no nos atraiga, que la búsqueda en catálogos pretéritos a veces no sea provechosa, que los tiempos que nos toca vivir apenas dejen tiempo para escuchar música (para oírla sí, a todas horas, pero no es lo mismo), que… Bueno, da igual, en mi estantería espera su momento desde hace un mes un disco de Adam Green, algún día podré repasar bien las buenas impresiones que me causó el directo de Els Surfing Sirles teloneando a Wau y los Arrrghs, puede que una segunda escucha del “A night at the opera” de Queen me deje mejor regusto… En fin, seguimos en ello, en esto, un poco más despacito, pero como el primer día. De esto iba el rollo que he soltado, ¿no? Un abrazo… y hasta ¡ya mismo!
