No recuerdo el título de la película. Eran cinco chavales castigados a pasar el fin de semana en el instituto. Un clásico de los 80, de lo inadaptado made in USA todavía no importado al viejo continente. Un clásico, reitero, a la altura de… “Todo en un día”, por ejemplo. Y al final, el final: no ganan los buenos porque no son los buenos… pero suena este temazo que te hace pensar que algo has hecho mal en tu vida para que te gusten los Simple Minds aunque sólo sea por tres minutos. Y oiga, que no tiene nada que ver, que no me gustan los Simple Minds y tampoco creo que tuviera que justificar lo contrario, pero es que esta tonada es tan… ¿baladón “ochentas”? Sí, eso es, quizás con ese “algo” (entrecomillemos) que también te hace cantar de vez en cuando “¡parpel rreiiin, parpel rrreeiiin!” (esto es de Prince, para los que no lo pillen), sin que por ello el morenito haya encontrado sitio nunca en tu discoteca. En fin, pesar de los pesares, para los demás claro… yo digo: ¡temazo! (añádase: peliculón). Don’t you forget about me – Simple Minds (Keith Forsey, Steve Schiff; The Breakfast Club soundtrack, 1985).
martes 26 de abril de 2011
Don’t you forget about me - Simple Minds
No recuerdo el título de la película. Eran cinco chavales castigados a pasar el fin de semana en el instituto. Un clásico de los 80, de lo inadaptado made in USA todavía no importado al viejo continente. Un clásico, reitero, a la altura de… “Todo en un día”, por ejemplo. Y al final, el final: no ganan los buenos porque no son los buenos… pero suena este temazo que te hace pensar que algo has hecho mal en tu vida para que te gusten los Simple Minds aunque sólo sea por tres minutos. Y oiga, que no tiene nada que ver, que no me gustan los Simple Minds y tampoco creo que tuviera que justificar lo contrario, pero es que esta tonada es tan… ¿baladón “ochentas”? Sí, eso es, quizás con ese “algo” (entrecomillemos) que también te hace cantar de vez en cuando “¡parpel rreiiin, parpel rrreeiiin!” (esto es de Prince, para los que no lo pillen), sin que por ello el morenito haya encontrado sitio nunca en tu discoteca. En fin, pesar de los pesares, para los demás claro… yo digo: ¡temazo! (añádase: peliculón). Don’t you forget about me – Simple Minds (Keith Forsey, Steve Schiff; The Breakfast Club soundtrack, 1985).
