jueves 26 de noviembre de 2009

Vestido de invierno - Triceratops

Curioso por extraño aparato. De una escena de firme viso y tajo setentero y previos salía un combo dinámico en “power” y enchilada “pop”... o quizás simplemente facturaban "ró". A ver, en gusto personal no me resultaban ni vistosos ni zumbones, pero la curiosidad es la que te hace dejarte la uña en los cupones de rasca y gana… aunque luego mate al gato. Vestido de invierno – Triceratops (Julio González, Javier Vaamonde, David Criado; Feelin' fine, 2003).

Da doo ron ron - The Crystals

A mí me pone, mucho, la rumbosa alegría de vivir que desprende la canción de marras. Esa llamada al guatequismo “porque es lo único que importa en estos tiempos de bonanza preuniversitaria”. Ese coro-estribillo que, como recientemente me ha explicado el propio Phil Spector “in person” (bueno, había un proyector y una pantalla entre él y yo), es el puto “hook” de los “hooks”, uséase el gancho. Que por ende es histórico pues es lección “number” enésima del loquísimo Spector: titula el temita con el “hook”, sin “hook” no hay temita ergo no hay título ergo no hay nada. Joder, qué angustias las preuniversitarias. Lo que no me gusta es lo estereotipado de las apariciones catódicas de este combo de cristalino azabache. No por ellas, las más bellas, sino por el baile de maniquíes que reproducían supuestos teenagers ante la platea. ¡Y qué más da si son cosas de la edad e incluso a golpe de siglo XXI podemos añadir a cualquier frase un “da doo ron ron”! Ahora y en su momento de deslumbre, que andaba yo caminando en los primeros 90 y el muro de sonido petaba que (casi) todos los grandes han muerto y nosotros somos hormigas. Da doo ron ron – The Crystals (Phil Spector, Jeff Barry, Ellie Greenwich; Da doo ron ron, 1963). nota: cito el singuelón original, pero se encuentra en mil y un recopilatorios de época.

martes 24 de noviembre de 2009

Little green bag - George Baker Selection

La culpa fue de El Corte Inglés, que nos trata como a bobos. Pero fue el primer indicio de que mi cuasi(quasar)generación estaba empezando a recibir lo suyo vía “los media”. Dicho esto, debería añadir que "H.C.P.E.S.W.", que viene a significar “hagan copy-paste de lo expuesto en Stealers Wheel”. Y ahí reside la clave. Little green bag – George Baker Selection (Jan Visser, George Baker; Reservoir dogs soundtrack, 1992). nota: cito la banda sonora tarantiniana, el original está en single y álbum de mismo título de 1969.

Dustcake boy - Babes in Toyland

Me gustaban los vestiditos que lucían en aquella demostración ao vivo videada. Su actitud era “attitude” pura, rabia regurgitada desde el coño, furor uterino bendecido por Kim Gordon, lo cual me la refanfinfla. No se si es que con las “riot girls” había que pedir perdón o permiso para todo, pero yo nunca fui de presuponer fornicio en las formas, siempre se ha de actuar de mutuo acuerdo. Esa bola de sonido por momentos incandescente era fiel dinamita de su cabreo con las formas patriarcales, contraste absoluto con los vestiditos de ama de casa de los cincuenta que se desloma mientras el marido duerme la mona en el porche. Es bueno que haya mil y una maneras de gritar “¡basta(rd)!”. ¡Toma pildorón sonoro! Dustcake boy – Babes in Toyland (Kat Bjelland, Lori Barbero, Michelle Leon; 1991: the year punk broke, 1992). nota: lo de la peli ya está aclarado, el disco original era “Spanking machine”, de 1989.

lunes 23 de noviembre de 2009

Stuck in the middle with you - Stealers Wheel

Creo recordar, pues muchos años han pasado, que era una tarde de resiesta y “savoir rien faire”, que es más duro que tener obligación. ¿O era una noche de zapeo tardío? Da igual, lo que importa es que entre bostezo y bostezo, en ambos casos se dan, me enganché a una peli de las del “plus” con pinta guapa. Se resume pinta guapa en: al minuto hay tiros por todos lados, los malos tienen apodos cojonudos y conversaciones aún más cojonudas, hay un robo, un golpe y golpes y hay sangre y un sabor retro en las imágenes y un atemporalismo de novela de aeropuerto que te endurece lo venial (¿lo venéreo?) y un patrás p’adelante en la trama que te luce original y una radio omnipresente y un trallao’ que baila un temón, porque es un bailón, mientras le corta una oreja a un madero y luego lo rocía con gasolina y luego… ¡Así, joder, y sin anuncios! El resto es historia del cine contemporáneo, me temo (y agradezco). Stuck in the middle with you – Stealers Wheel (Joe Egan, Jerry Rafferty; Reservoir dogs soundtrack, 1992). nota: cito la banda sonora tarantiniana, en origen se hallaba en el álbum homónimo de la banda de 1972.

viernes 20 de noviembre de 2009

Freak scene - Dinosaur Jr

El chico tiene el pelo largo, larguísimo, moreno de raíz y mechísimas rubias. Unas gafillas de pasta de cuando la pasta no era de gansos. Una camisa de cuadros que el mismísimo Bud Spencer lució en alguna de sus algaradas fílmicas. El tejano raído, cortado sin mesura por encima de las rodillas. Las botacas con lazo estilo postsiesta. Su guitarrica, sus pedalicos. Y se retuerce, se quiebra, eléctrico. Y él, en origen, es el ruido. “¿Pero no era este el que compuso una canción de minuto y medio con un solo de guitarra que dura minuto y diez?”. De portería a portería es una porquería, bailar en un festi alemán también. Freak scene – Dinosaur Jr (Joe Mascis; 1991: the year punk broke, 1992). nota: como en el caso de Sonic Youth y como haré con Babes in Toyland, si no me olvido, cito una película en vez de un disco, en audio se incluyó en su “Bug” de 1988.

martes 17 de noviembre de 2009

Roxette - Dr. Feelgood

Se pega, se pega mucho la muy cabrona. Y tampoco es que sea el temazo que esperabas, el que proclamarías a los cuatro vientos lo a gusto que estás porque nunca se aparta de tu cabecita. Decía una transexual adoradora de Satán que con un puntito de “superglú” ya apañaba ella sus costuras, las faciales. Aquí los puntos son de sutura de la buena, obligada tras una bronca parda de rythm & blues bañada en sudor, sangre y cerveza. Todo eso y más, “Roxette”, dígase rotundo “rokset!!”… ¡Coño, “rock set”! Resuena, retumba, lo juro por las cicatrices del loco Wilko. Roxette – Dr. Feelgood (Wilko Johnson; Stupidity, 1976).

lunes 16 de noviembre de 2009

Frantic romantic - The Scientists

¿En Australia hay pantanos? ¿Cocodrilo Dundee era un romántico? ¿Qué diantres significa “frantic”? ¿Por qué a la gente le seducen los dejes arrastrados? ¿Sería rentable mantener una cantera de adictos inspirados? ¿Para qué sirven los grupos reivindicados aparte de para ser ignorados durante 20 años? ¿Es la endogamia espejo de bruja de la supuesta escena local? ¿Jugué alguna vez al futbolín en el Elektra? ¿Sabías que en Punto 3 ponían rock and roll, que en el Tambo había jevis y litros y que una noche (o dos) pisé el Lentejo? Me gustan las chicas bonitas, esto no lo dudo. No tengo guitarrica, pero me sobra electricidad. Frantic romantic – The Scientists (Kim Salmon, James Baker, Boris Sudjovic; Frantic romantic, 1979). nota: cito el single original, pero que sepan que se incluye en todos y cada uno de los recopilatorios que sobre Scientists hay.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Todos los negritos - Glutamato Yeyé

Lo audio: en su versión maquetera, a través de un recopilatorio de gemas perdidas de las guerrillas irritantes de los 80 (no sólo Movida, pues el cedele aunaba a gritadores con modernos y con rarunos especímenes), con un regusto melódico y eléctrico, de acidez verbal que unta al pop de lima y limón.
Lo visual: barras de pan lloviendo desde y hacia el escenario, migas en el flequillo del Iñaki… deja claro que lo patrio no siempre es tan chusco como el adobo de lapos con que acostumbraban untar el mendrugo los anglosajones.
Lo textual: ¿ríes o lloras? Iñaki tenía claro, como dejaba entrever en sus declaraciones, que por su bigote no era extraño que le pusiesen de verano, sino que más epatante resultaba que le saludase alguien alborozado.
Lo de por sí: un estribillo esplendoroso, una sucesión de acordes nuevaoleros que ni los Records de subidón, unos coros resalados y unas ganas explosivas de irritar a ajenos y hermanos. Todos los negritos – Glutamato Yeyé (Ramón Recio, Manuel Recio, Iñaki Fernández; Todos los negritos tienen hambre y frío, 1984). nota: cito el miniálbum original pues la versión de la que hablo está en “Grabaciones encontradas volumen 2”, un curioso álbum editado por Locomotive con cosillas de los baúles de los catálogos de Spansuls, Flor y Nata, …

martes 10 de noviembre de 2009

Scooby driver - Belle & Sebastian

El láser. A mí la espada jedi que me gustaba era la de “Obiuán”. Empecé al revés con la saga, siendo infante, con “El retorno del Jedi”, que además tiene el punto de ser el primer recuerdo cinematográfico de mi vida. Ahí se dieron duro Luke y Darth Vader con sus fluorescentes respectivos: verde y rojo. Pero a mí siempre me ha gustado más el azul, el de “Obiuán”, que la palma previamente, o después si optais por la retrovisión: ver las sagas desde la última parte hasta el principio. Tranquilos, no se trata de darle al rebobine sino de verlas bien, de una en una pero con las partes en orden inverso. El láser, harían falta muchos reproductores de cedele para conseguir una espada jedi decente, ¿no? Porque los fluorescentes ni son láser ni amenazantes, sino más bien quebradizos, dañinos sólo en caso de desear una lluvia de cristalitos y polvillos ardientes. Bueno, si abres los ojos y la boca cuando te caen las virutas supongo que sí te puede dar un buen yuyu. El láser, el botoncito azul del reproductor casero, el cedele que gira lo suyo, el despertar poquito a poquito, el desperezarse en la cama, el despedir en suspiros los sueños… des y des y des… el abrir un ojito y luego otro, el dar los buenos días y abrazarse y erguirse un poquito (no nos pasemos que acaba de comenzar el fin de semana) para llevarse a la boca ese desayuno tan rico que nos ha preparado la reina de la casa: colacaos o derivados más tostadas amermeladas de mermelada y Belle & Sebastian. Pero ojo, aquí submarinos, delfinescos, fugaces, a 30 nudos por hora. Scooby driver – Belle & Sebastian (Stuart Murdoch, Stevie Jackson, Chris Geddes, Richard Colburn, Sarah Martin, Mick Cooke, Bobby Kildea, Isobel Campbell; Storytelling, 2002).

lunes 9 de noviembre de 2009

I had too much to dream - Electric Prunes

¿El mono Amedio? ¿El mono Amelio? ¿El mono aural? ¿El monoaural? ¿El estéreo? ¿El estereofónico? ¿El mapa sonoro de una psicodelia pelada? ¿Jovenes reverberantes incapaces de estar preparados? A toro pasado, sin que haya conexión alguna pero forzando el cable, el videado de testimonios diversos del “swingin’ London” me deja en claro que antes se soñaba más y mejor, aunque no se tenía ni puta idea de la vida (en este punto seguimos igual). Supongo que atravesado el océano y llegados a la California sixties el rollo es el mismo. Por eso a canciones como esta no les encontramos otro sentido que el meramente testimonial de una época, nunca adivinamos lo que de epifánico esconden. ¿Podríamos soñar de igual manera nosotros, ahora en el 2009? Lo dudo, hace ya mucho tiempo que se usan los tripis para reir y no para la intropección. I had too much to dream – Electric Prunes (Annette Tucker, Nancy Manz; I had too much to dream, 1966). nota: cito el single original, fácilmente localizable en la red.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Kozmic muffin – Kozmic Muffin

“¿Era un viaje? ¡Pues menudo viaje!”. “¡Oiga, es que yo de esto no entiendo! ¡Oiga, es que yo paciencia tengo la justa!”. “¡Ajústese el cinturón, magdaleno, saque tiempo de donde sea!”. ¡¡¡Callaos, joder!!! No se si fue durante la tardía EGB o sacando aún del envoltorio el BUP, quizás me valga de referencia temporal que en la cadena musical de mi hermana aún rulaba el cassette sin tener que ponerle un tope al botón de encendido. En esa cinta (¡¿cachis, cuál era el nombre?!), tras alucinar con el alto octanaje que desprendía el “Siempre a tu lado” de los Eskizos, un neón te pedía diez minutos de tu tiempo para someterte al vértigo de la magdalena. Uno siempre ha sido bueno de alma y voluntarioso me metí en el embudo sin tener ni puta idea de qué era eso de lo progresivo y en el bolsillo guardadas las breves notas musicales que sobre psicodelia (léase los puntuales experimentos de la trilogía firmada por la Jimi Hendrix Experience) disponía. Un recorrido musical bastante corto, lo cual hace más luminosa la experiencia, virgen de tímpano. Esos diez minutos los tengo archivaditos en su carpeta de “magia por un día” correspondiente y ni pensar quiero en cómo debía ser la toma buena del álbum, pues resulta que lo que me introdujo en ese sueño de desarrollismo escalado y, reitero, vértigos, era una maqueta. Pues aún con este “demo mode on” la sucesión de efectos y estructuras “montaña rusa” me hizo abrazar el walkman, práctica bastante habitual en mí ya que acostumbraba a encasquetarme audios en la cama, todo sea dicho, reservándome una horita de deambuleo sonoro a oscuras antes de que Morfeo llamase a mi puerta. Sería cosa de un año después, o un curso pues así establece su cronología el estudiante, que un conocido al que yo tenía referenciado como degustador de plásticos de durezas me puso unos cascos “estéreoquetecagas” y, supongo que el volumen rompevúmetros también ayudó, en dos segundos sentí de nuevo la cascada espumosa de sonidos. Quizás yo era demasiado joven, quizás la escasa duración del recreo me impelía a sentar mis nalgas para favorecer el “trip”, pero sonriendo le devolví la cassette con un escueto “sí, mola”. Demasiada(s) emoción(es) para mozo(s) aún sin pelos en las piernas, temeroso(s) de madurar a paso agigantado. Kozmic muffin – Kozmic Muffin (Pedro Granell, Pablo Rega; Nautilus, 1994). nota: cito el álbum original, ahora no recuerdo el título del cassette maquetero al que hago referencia en la historieta de hoy.

martes 3 de noviembre de 2009

Charmless man - Blur

Nunca los ví en directo, ni falta que hace ni ganas que tengo. Recuerdo que en mi mocedad universitaria su “Song 2” era un descalabro emocional intenso y refrescante, en un disco de mediocridad pesadísima. Poco antes de superar el selectivo ingreso en las aulas magnas, un rapiñeo por la discoteca de mi hermana, por donde empezaban a entrar con fuerza cositas britpopeiras como Oasis, me puso en las manos un compactillo de curiosa portada muy estival pero a la par británica (sí, sol e Inglaterra son incompatibles). Del contenido sólo salvé “Charmless man”, brillante entre tanta ñoñería cuasi pánfila. A la gracieta que me hizo entonces, de esa de compás loco para baile teen, he pasado con los años a admitir que hay combos que piensan y repiensan en el estudio la manera de que el truco de magia haga “pop!” en tus oídos. Con levedad, con sutilidad, maquinillos y teclados y guitarras arregladas e hiladas en sinfonolidad regeneradora de la tontería que ha imperado, impera e imperará me temo en el panorama musical, cada vez menos audio y cada vez más visual. Charmless man – Blur (Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James, Dave Rowntree; The great escape, 1995).

Adiós Lili Marleen - Interterror

Con la original de Lale Andersen bien interiorizada, incluso por medio de un audio trufado de encantadores chasquidos pizarreros, el atractivo de la adaptación al punk patrio por parte de Interterror era un poderoso imán. Rajamos del mp3 con razón por aquí pero tampoco nos hemos cortado en agradecerle a este formato de transporte (que no musical) el facilitarnos el acceso a cienes y cientos de tesoritos. Pero coleccionar revisiones crestudas de tonadillas puede resultar gripante: uno goza con el remedo de “My fair lady” escondido en el “Streets of London” de Anti Nowhere League, pero le rechinan los dientes con el “When the punks go marchin’ in” que se apropiaron los RIP aquí y allá “sabediosquién”. Ante ese comprensible recelo están las ganas de olvidar la frustración de pasear por disqueras que te piden decenas de miles de pesetas por el primer vinilo de Decibelios o, mismamente, por el preciado single que contenía a nuestra protagonista. Llegados al nuevo siglo, destapados los baúles que contenían las (más de las veces) cochambrosas grabaciones del punk patrio y transformadas estas al bipolarismo de ceros y unos digital, todo es júbilo de filatélico pues tanto tragas con gloriosas estampas de la Virgen Santísima como con el timo de la estampita. No es este el caso, saludado por mi parte por su guitarreo roedor, su vocalización de esputo y estribillo rotundo, oscuro y decrépito como bajera de Barrio Chino. Adiós Lili Marleen – Interterror (Guillermo Escribano, Miquel Coll, Norbert Schultze; Interterror, 1985). nota: cito el álbum original que incluía el single editado dos años antes y que es fácil de encontrar en Internet, pues desconozco si ha sido reeditado… y aunque la semejanza con la original sea muy remota por cojones se acredita al teutón.

lunes 2 de noviembre de 2009

Penetración XXI

Por obra y gracia del celuloide vive el rock and roll hasta en los ojos (“…nena”, que dirían Burning). Está claro, relamer platos es del gusto de todo buen comensal de paladar plural. Trasladando esto a la música: escuchar el disco, leer y releer el libreto, abrazarse a la carpeta a la hora de la siesta y, como no, tragarse documentales por un tubo. En eso estoy (estamos), festivaleando de lo lindo en esta cosmopolilla urbe, con un buen taco de entradas (20) para absorber toda la información (muy)audio(y muy)visual posible de hasta cuatro sesiones diarias de historias imposibles o mitificadas u olvidadas o más cotidianas de lo que parece… El Camarón más rompedor por obra y gracia de unas sábanas, la locura del pequeño Phil Spector, mi adhesión a “Michael” como supuesto asesino de Nancy Spungen, la risa incontrolada con que es obligado recibir Spinal Tap (Axl Rose, eres gilipollas), lo G-E-N-U-I-N-O de los Fleshtones y su circunstancia… y mil hazañas más o menos gloriosas más. Porque puedes cagarla o comulgar con ello, pero poner tu latido en los corazoncitos de los demás es una hazaña. Y eso que ando con la mosca detrás de la oreja, preocupado por la salud del rock and roll. Pero ustedes no se preocupen: cuando el cerdo muere, empieza el festín.