Arquitecturas de rarismo punk. Primera impresión en directo “low-fi” nefasta. Siguiente impresión, en estudio, previa ingestión de adláteres como The Wire o Adverts, reconfortante. El requiebro de guitarras “sonadas” para otros malsonantes. El estribillo lustroso a golpe de ritmo rumbón. ¿Seguro que no tenían ni idea de tocar? Bueno, a los Ramones les salió “Blitzkrieg bop” intentando emular a Bobby Fuller y a los Bay City Rollers. ¡Qué gusto mirar atrás y descubrir cositas así de vez en cuando!¡Vibra Vibrators! Keep it clean – The Vibrators (John Ellis; Pure mania, 1977).
lunes 27 de julio de 2009
Keep it clean - The Vibrators
Arquitecturas de rarismo punk. Primera impresión en directo “low-fi” nefasta. Siguiente impresión, en estudio, previa ingestión de adláteres como The Wire o Adverts, reconfortante. El requiebro de guitarras “sonadas” para otros malsonantes. El estribillo lustroso a golpe de ritmo rumbón. ¿Seguro que no tenían ni idea de tocar? Bueno, a los Ramones les salió “Blitzkrieg bop” intentando emular a Bobby Fuller y a los Bay City Rollers. ¡Qué gusto mirar atrás y descubrir cositas así de vez en cuando!¡Vibra Vibrators! Keep it clean – The Vibrators (John Ellis; Pure mania, 1977).
If I needed somebody - Electric Banana
El mod herido en combate recurre al sedante cuando cree oir las trompetas del Apocalipsis. Cambia su nombre en los registros para hacerse el prófugo y bienaventurado, pero su “cosica bonica” (esta es la pista) le delata con soul de profuso arreglo de viento. Las maneras pequeñín, ese toque británico de elegancia contenida. Delicado, eso sí, para conformar un dulce estándar pop con leve tintineo experimentad’or (juego de palabreo) con el que se gana tu perdón. If I needed somebody – Electric Banana (Phil May, Dick Taylor, Wally Waller, John Povey; Blows your mind, 1997). nota: cito antología de rigor, repletita de Nesquick psicodélico y negrísimos riffs ejecutados por rostros pálidos.
Looking through the hole - Deluxe
Sinte, sitar y percusiones para contempo(p)raneizar lo retrovaliente. Bienvenida dada al siglo XXI por quienes soñaron, a veces se empecinaron demasiado, con viajar al pasado deseándote “hasta ayer” en vez de “hasta mañana”. Looking through the hole – Deluxe (Xoel López; Not what you had thought, 2001).
jueves 23 de julio de 2009
Dead in the saddle - Dead Moon
Garage al desnudo, sucio, de gran res camino del matadero. Así aúlla, así te trastabilla, así sangra, así el filete. El efecto es el mismo: o te haces vegetariano o hincas diente y untas bien las barbas de globulina. En mi caso se me apareció Santa Lechuga hasta que más iluminó San Ruido “ao vivo” en A Coruña. Tres pilares de sometimiento a lo subterráneo, encorvado destilas más. Dead in the saddle – Dead Moon (Fred Cole, Toody Cole, Andrew Loomis; In the graveyard, 1988).
martes 21 de julio de 2009
Paquito el chocolatero - Varios intérpretes
El “Blitzkrieg bop” patrio en lo onomatopéyico, por mis cojones. Pasodoble de trompeta en fiesta metropolitana o feria del refocile para la dispersión poblacional cuando llega el “¡hey!” la algarabía es poca. España es bizarra, mola. Paquito el chocolatero – Varios intérpretes (Gustavo Pascual Falcó; 1937). nota: centenares de miles de orquestas y combos de colegas se han dado el homenaje con esta tonada, cojan lo que quieran que no hace falta que les de más pistas.
Fast one - Demolition Doll Rods
La facción más radical del garagerismo aplaude tales primitivismos, sonoros que no temporales añado. Simple baqueteo en timbales mayores para cargar una base rítmica mínima, dejando libres de cauce a dos guitarras ruidosas. No hay nada más ni falta que hace, pones quinta velocidad a riffs de soldadura grasienta y montas el festivaleo de sudor, carne y provocación nudista. Bueno, también ayuda la puerta morféica que abren los poderosos senos de Margaret, demoledora mayor del combo. ¡Arf, arf, arf, mujer! Fast one – Demolition Doll Rods (Margaret Gomoll, Dan Kroha; TLA, 1999).
The reel adventurer - Lee 'Scratch' Perry
“Sic”, dejémoslo así. Es lo que pasa cuando te graban un cedele y alegremente pasan de escribirte títulos ni ná. Investigas y te das cuén de que aunque la mano de Perry está detrás de todo, aquí hay gentes involucradas que al menos se merecen la gracia de figurar en el cartoncillo barato de un disco regrabado. Pues no, así va el país. En fin, por lo menos lo del dub como género tiene coña. Y padre, Lee Perry. Aquí está a los mandos, pues en la mesa del estudio es donde de verdad se crea el dub: bajo gravísimo rompevúmetros y rodeo vocal sintetizado bajo los múltiples efectos que el productor considere necesario. ¿Qué cojones es el dub? Pues lo dicho, nacido de la necesidad de meter una cara b a todo single, pero en la tesitura de que los grupos no tienen pelas para currársela y es el amigo Perry al que se le ocurre trastear en nombre de Jah. Sí, Perry, el mismo que consideraba a Marley traidor y amigo de Satán por unirse al hombre blanco. Perry, que quemó su estudio porque Jah lo quiso así y el Diablo tienta como pocos. Perry y la madre que lo parió, abuela por tanto de un estilo rayante como pocos, sedante en exclusiva para lo bueno. Perry, reloco, impagable esa imagen que retiene mi memoria de un documental perdido en las parrillas televisivas, con su chandalito y sus cadenas y sus gafas caracola y su gorrito coronado por un cedele. Sí, un cedele, bisutería caníbal. The reel adventurer – Lee “Scratch” Perry (Lee Perry; Arkology III, 1997). nota: cito antología de rigor que me pasaron troceada, como indica el numeral, y titulo como me parece pues estoy seguro que ni el intérprete es él, como explico arriba, y lo que sí es seguro es que tal canción no existe… pero el blog es mío y hago con él lo que me da la gana.
jueves 16 de julio de 2009
Me he vuelto de los malos - Tombstones
¿Primera quincena? Pues a lo mejor aún estaba yo en ese plan. No me acuerdo. Pero esto es adelantarme. Ya veintena mediante, una tarde con muchas clases a las que ir y pocas ganas de hacerlo entré en una disquera compostelana y empecé a matar el tiempo rebuscando y rebuscando. Y ahí estaba: “¡Coño, estos estaban en la cinta esa!”. Vamos atrás, “la cinta esa”: una cassette de maquetas regrabadas de grupetes más o menos rockeritos mayormente galaicos. Esa cinta merece un monumento pues a través de ella descubrí a Los Morta, por ejemplo. Otros ourensanos son nuestros protagonistas. En la cinta metían el “Baby doll”, que no me gustaba nada, pero en la tienda me dio uno de esos chispazos que a veces son de lucidez y otras lo dudas. Los Tombstones, pues vale. Lo siguiente ya pasa al baúl de episodios surreales. Fui a la caja a abonar el taleguillo que valía el artefacto, su debut homónimo, y me puse a la espera de que el dependiente me atendiese, pues estaba en animada charla con un conocido en sus cuarenta cantados. La charla se interrumpió y el “amigo” me miró de arriba a abajo y detuvo sus ojitos en mi cedele. ¡Qué típico y contagioso vicio!: examinar lo que otros compran para imaginar de qué van. En fin, que el hombre soltó un sonoro: “¡Hombre, los Tombstones!” y me arrebató el disco. A ver, si hubiese sido el dependiente, dispuesto a facturar, lo entendería, ¿pero un desconocido en mi mismo lado del mostrador? La cosa sigue niñas: “¡Los Tombstones tío! ¿Te acuerdas? ‘¡Me he vuelto de los malos! (cantando)’ ¿Te acuerdas tío? ¡Ponla tío, ponla!”. Y en un segundo el alegre convidado le había quitado el precinto al disco, lo había abierto, había cogido el cedele y se lo había puesto en la cara al dependiente. Yo me quedé patidifuso, sin reacción posible, paralizado… eso lo debió percibir el tendero, pues sonrió al colega y declinó amablemente pinchar “Me he vuelto de los malos”, cogió disco y caja, lo puso todo en su sitio de nuevo, pasó el código de barras por su lector correspondiente y me pidió amablemente el talego. Efectuado el trámite, salí de la tienda resonando en mis oídos las últimas palabras del desconocido, dirigidas esta vez a mí: “¡Son buenos tío, guay!”. A ver, yo nunca lo haría pero a toro pasado entiendo reacciones así en lo musical pues “Me he vuelto de los malos” es rock and roll al fin y al cabo, ¿no? Me he vuelto de los malos – Tombstones (Rafael Janeiro; Tombstones, 1994).
martes 7 de julio de 2009
Double or nothing - Booker T & the MG's
En un pasaje instrumental no es faltar a nadie el que una voz distraiga o estorbe, pero está clarete y manifiesto que es difícil contemplar el paisaje por la ventanilla mientras alguien te está hablando. Educación, musical, la que además uno recibe con este combo de marca Memphis y destreza instro voltáica que te cura de males como el saltimbanquismo. Entra como el agua, natural, de tan buen manantial que la sola idea de añadir letra es equivalente a proceso de adulteración químico. Una base de soul fornido que acaba siendo marca registrada supongo que quiere decir algo, comprensible de primeras en cuanto te deslumbran todas esas ráfagas de Hammond curado, cinco jotas, importado vía calurosa tierra dixie y bien plastificado en lonchas de milimétrico pop de época. Double or nothing – Booker T & the MG’s (Booker T. Jones, Steve Cropper, Donald Dunn; Hip hug her, 1967).
lunes 6 de julio de 2009
Starry eyes - The Records
Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza. Ese estribillo que te ronda la cabeza… y no para, no para, adaptado al “wachu wachu”… power pop de chistera con la aguja cual varita. Quizás es el carácter turbador de la melodía el que te marea al punto de revolver cubetas para desespero de la disquera… su gato maúlla y tú te sientes ratón hurgador. Sí, por culpa de ese estribillo que te ronda la cabeza. Pruébenlo, ¡mejor que un truco del Tamariz, señora! Starry eyes – The Records (Will Birch, John Wicks; The Records, 1979).
Oso panda - Lendakaris Muertos
La primera: Entre 1996 y 2003 fui puntual a la cita discográfica que salía de los hornos de La Polla Records. Todo lo de antes fue recabado fuera de plazo, por motivos evidentes de edad, pero como si de un arrebato bulímico se tratase, desde esa primera cinta con su primer directo (el de Lakuntza de 1988) allá por 1992, o antes, o después. Entre 1996 a 2003 acudí religiosamente cada año y medio o dos años a hacerme con mi novedad “pollera” tras la revelación de verlos “ao vivo” y del fenomenal “Carne para la picadora”, su último disco bueno de verdad. Cosas como “En tu recto”, “Toda la puta vida igual”, “Bocas” o “El último (el) de La Polla” tenían aún carácter de granada bombástica, pero la herrumbre se veía ya por algunos remaches. En fin, La Polla Records, todo esto para decir que desde 2003 echábamos mucho a faltar algo semejante, tan bruto y mordaz.La segunda: Afirmar que Lendakaris Muertos suple esa baja sería una barbaridad, pues nada se asemeja a la explosividad de los genuinos de toda la horda vasca, pero sí están muy, pero que muy por encima de los sucedáneos que año tras año han salido de la fotocopiadora. La Polla Records aparte, en las letras, en la vasquización del duende de Jello Biafra hay que tomar referente directísimo en los Rip, por lo afilado, y en los Cicatriz, por lo contundente.
La tercera: La fórmula se resume en los tres pilares citados en el punto anterior, por citar lo cercano y no la raíz anglosajona, más comprensible con los especímenes salidos de la cabreada parrilla euskaldún. Minutaje casi nunca plural, violencia en unas guitarras que no se entretienen en acordes menores… “Oso panda”, como demás trallazos del combo, no deja hueco por llenar del pabellón auditivo. No es tanto calor de gasolina como puñetazo y risas, muchas, con una letra que nos remite aquí al matiz festivo y/o excesivo del “fariñismo” agudo y en otros gritos a relecturas y apuestas por un cinismo e ironías saludables del combate que algunos sostienen.
La cuarta: La confusión del tercer milenio nos afecta a todos, de diferente manera, pero nadie es ajeno a ello. ¿Cómo llegué a Lendakaris Muertos? Pues por unas hostias, así de fácil. Uno puede no compartir determinadas ideas expresadas por este conjunto (y no lo hago en absoluto), pero sí se apreciar y reconocer el buen hacer en la transmisión de mensajes, alejándose del insulto fácil, el gatillo engrasado y el odio regurgitado. Hay maneras de apostar por una vía y ellos lo hacen desde la que más se necesita en estos tiempos de muermo social: el sentido del humor abierto en canal a todo y contra todos si es preciso. Directamente: yo considero al País Vasco como una parte de España (a mí manera y esta no les importa, por lo menos hoy), pero no por ello voy a negarles a estos norteños su peso decibélico en “savoir faire”, una vuelta de tuerca que ajusta la máquina, no la fuerza. ¿A qué viene esto? Les cuento: resulta que leo por ahí que los “lendakaris” han tocado en una okupa madrileña y cuando les da por interpretar su “Gora España” vestido el cantante con camiseta de la selección, un mononeuronal se cruza y lanza un “algo” que el voceras despeja infortunadamente… no contento con eso, el peleón personaje espera al fin del “chou” y le regala a la ya víctima una apertura manual de brecha sangrante. Resulta divertido leer en la distancia, pero puestos a reflexionar una vez leídos los argumentos para la agresión la conclusión es única: ¡hay que ser gilipollas! Una escucha y una lectura (que además no hace falta que sea detenida, porque es evidente el mensaje) de la canción deja claro que es una puya de kilates contra el “cambiachaquetismo” y lo absurdo del fútbol en determinadas gentes, en este caso el abertzale de pro que cuando hay Mundial se olvida de todo y apuesta por la incoherencia de arrimarse a Manolo el del Bombo. Entonces, ¿a qué vino el conflicto nudillo versus frente? Pues según el “valiente” (y autodefinido como “antifascista”) el cantante provocó al público al enfundarse la “roja”, símbolo de “represiones” múltiples. ¡Tócate los huevos! Lo preocupante no es la falta de sentido del humor del individuo ofendido, tampoco que ignore que la bandera de España no la inventó Franco, tampoco que no deje turno de réplica, tampoco que no haya acabado los estudios básicos (estoy dispuesto a apostarlo), tampoco que confunda gestos con obscenidad, tampoco que para ir a mear necesite de la aprobación de una asamblea, tampoco de su prehistórico comportamiento… la culpa no reside en nada de eso porque su comportamiento no hay por donde pillarlo. Baste decir que a pesar de las recomendaciones para que leyese y releyese y escuchase la canción, el obtuso luchador respondió que sí, que se sabía la canción de memoria pero que el gesto de los “lendakaris” seguía siendo una provocación manifiesta… ¿Cómo cojones una persona no puede entender lo claramente irónico y teatral del gesto de enfundarse la camiseta en esa canción precisamente? La culpa reside en el factor “gilipollas” del agresor. Lo peor es que ya son como los otros. Política, asco… y ahora que me partan la cara, lo que me faltaba. Oso panda – Lendakaris muertos (Aitor Goñi; Se habla español, 2006).
jueves 2 de julio de 2009
Voyage of the Trieste - Chocolate Watch Band
De viaje instrumental al gusto de psicodelia flotante de reminiscencia hindú, bien casada con la inadaptación urbana o con el postureo entre cactus de desierto yanki. En mi caso, lo más próximo a lo psicodélico, aparte de un par de experiencias con ajos y setas, eran las tardes primaverales del compostelano parque de Bonaval. Tirarse en el césped en compañía femenina o, en su defecto, de un libro o, más defectuoso aún, de apuntes con el sol poniéndose, colándose sus últimos rayos por los recovecos de mil milenarias piedras, calles y torres, es un espectáculo visual magnético. Tal juego de luces y sombras y de calidez y brisas fácilmente te cautiva y te hace olvidarte de la chica, para mal, del libro, para peor, o de los apuntes, sin comentarios respecto a las consecuentes citas con la convocatoria universitaria de septiembre. Las inquietudes por salir del ruido se vieron facilitadas por algunas amistades generosas y versadas en los sesenta. Así entré en Small Faces, Byrds, Standells, Electric Banana, Les Fleur de Lys y una docena de ondas como la protagonista (esta era tuya N.) que derivaban del garage al folk rock pasando por todas las mutaciones posibles de psicodelia. Bonaval, el parque, verde galaico sobre un antiguo cementerio del que años después de lo relatado un conocido creyó ver salir de sus tumbas a los muertos… un mal viaje, no como el mío. Voyage of the Trieste – Chocolate Watch Band (Ed Cobb; The inner mystique, 1968).
miércoles 1 de julio de 2009
El himno de la bala - Triángulo de Amor Bizarro
Grata sorpresa, bigote aparte. La madre de un amigo bebía TAB allá en ahora lejanas décadas, pero creo que esto no viene a cuento. Si se derramase TAB en uno de esos currados peluchediscos que tienen en su haber se estropearía. Pero una lata de TAB sin abrir lanzada con ganas puede (de)generar en idénticos parámetros de violencia expansiva y ruidismo malrrollero. Apuesten lo que quieran, cocaína o labios rotos a finas balas de aguja si quieren. El himno de la bala – Triángulo de Amor Bizarro (Rodrigo Caamaño, Isa Cea, Antón Vázquez; Triángulo de Amor Bizarro, 2007).
Marica de terciopelo - Ramoncín y WC?
Todo de golpe y porrazo. Basta con escuchar las grabaciones de finales de los 70 en España para darse cuenta de que todas las modas habidas y por haber en las tres décadas precedentes estallaron de lujo una vez muerto el enano ferrolano. Cada uno podía escoger afiliación a la tribu o el palo que quisiese, aún siendo objeto del desdén y las palizas de fuerzas de seguridad varias y ancianitas… y no siempre en ese orden asociativo. Por eso sorprende y a la vez no esta tragedia en un acto musicado de seis minutos imaginado como punk, camuflado de rock urbano y con tintes de onda progresiva. Sí, Ramoncín, ¿quién no ha cantado ebrio o no el “…litros de alcohol corren por mis venas, mujer, no tengo problemas de amor lo que me pasa es que estoy loco por privar…”? De ustedes, todos. Pero, ¿quién de verdad sabe que la canción de marras se llama en realidad “Hormigón, mujeres y alcohol”? De ustedes, pocos. Incluso yo en su día, aunque tampoco es motivo de falta no saberlo. Esto viene a que por esta canción y lo leído me hice con la primera aventura del ahora adalid del pollo en bandeja. Y el "Marica de terciopelo" te retrotrae a una época de baldosa gris y descampado y poco parque y mucho bloque colmena de 20 alturas y diez portales y barro en la entrada del metro. Es la relectura que me aporta validez a una tonada que por otra parte adolece del común de los fallos de la grabación hispana tardosetentera: el bailar el alambre entre maravilla de la mezcla en canales y lo opaco de la cagada en la mezcla ídem. Esta imagen vale tanto como ver “Perros callejeros” y es sabido que un fotograma urbano vale su peso en costo… de ese que hay que cortar a machete de 30 de hoja. Marica de terciopelo – Ramoncín y WC? (Jero Ramiro, Ramón Martínez, Carlos Michelinni; Ramoncín y WC?, 1978).
Penetración XVIII
Acaban de sonar por la radio Interterror, Siniestro Total, Ilegales, Golpes Bajos, Glutamato Yeyé, Gabinete Caligari… “¡Felices días en Auschwitz!”, claman otros. Siempre quedan las ondas, supongo, siempre que te impongas a los embobados por la fórmula. Por suerte hay un argumento sólido: tú no sabes lo que quieres y yo lo tengo claro. Tabla de salvación cuando las circunstancias te sitúan en latitudes extremas. Llega el verano, también la lima y el limón. La primera para cavar túneles y hurgar sombras, el segundo para prevenir daños dentales en viajes transoceánicos. Ahora el pincho se orienta a plásticos refrescantes, el láser igual, por lo que tenemos en la franja horaria acostumbrada los sones de Barracudas, The Beat, Buzzcocks, Undertones y una gota de tristeza con Big Star. Joder, ahora desde los bafles aberran Desechables… ¿mis compañeros de curro sufren?… y Leño de propina y el “hormigón” del Ramoncín y los primeros Trogloditas. “Así nos juntamos modernos con camioneros”, dice el locutor. Visceral, así nos gusta… y que nos siga gustando, como espero que a ustedes lo que viene, que incluye Dead Moon, The Vibrators, Electric Banana y muchos más. ¡Salud(os)!
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