miércoles 4 de noviembre de 2009

Kozmic muffin – Kozmic Muffin

“¿Era un viaje? ¡Pues menudo viaje!”. “¡Oiga, es que yo de esto no entiendo! ¡Oiga, es que yo paciencia tengo la justa!”. “¡Ajústese el cinturón, magdaleno, saque tiempo de donde sea!”. ¡¡¡Callaos, joder!!! No se si fue durante la tardía EGB o sacando aún del envoltorio el BUP, quizás me valga de referencia temporal que en la cadena musical de mi hermana aún rulaba el cassette sin tener que ponerle un tope al botón de encendido. En esa cinta (¡¿cachis, cuál era el nombre?!), tras alucinar con el alto octanaje que desprendía el “Siempre a tu lado” de los Eskizos, un neón te pedía diez minutos de tu tiempo para someterte al vértigo de la magdalena. Uno siempre ha sido bueno de alma y voluntarioso me metí en el embudo sin tener ni puta idea de qué era eso de lo progresivo y en el bolsillo guardadas las breves notas musicales que sobre psicodelia (léase los puntuales experimentos de la trilogía firmada por la Jimi Hendrix Experience) disponía. Un recorrido musical bastante corto, lo cual hace más luminosa la experiencia, virgen de tímpano. Esos diez minutos los tengo archivaditos en su carpeta de “magia por un día” correspondiente y ni pensar quiero en cómo debía ser la toma buena del álbum, pues resulta que lo que me introdujo en ese sueño de desarrollismo escalado y, reitero, vértigos, era una maqueta. Pues aún con este “demo mode on” la sucesión de efectos y estructuras “montaña rusa” me hizo abrazar el walkman, práctica bastante habitual en mí ya que acostumbraba a encasquetarme audios en la cama, todo sea dicho, reservándome una horita de deambuleo sonoro a oscuras antes de que Morfeo llamase a mi puerta. Sería cosa de un año después, o un curso pues así establece su cronología el estudiante, que un conocido al que yo tenía referenciado como degustador de plásticos de durezas me puso unos cascos “estéreoquetecagas” y, supongo que el volumen rompevúmetros también ayudó, en dos segundos sentí de nuevo la cascada espumosa de sonidos. Quizás yo era demasiado joven, quizás la escasa duración del recreo me impelía a sentar mis nalgas para favorecer el “trip”, pero sonriendo le devolví la cassette con un escueto “sí, mola”. Demasiada(s) emoción(es) para mozo(s) aún sin pelos en las piernas, temeroso(s) de madurar a paso agigantado. Kozmic muffin – Kozmic Muffin (Pedro Granell, Pablo Rega; Nautilus, 1994). nota: cito el álbum original, ahora no recuerdo el título del cassette maquetero al que hago referencia en la historieta de hoy.