Nunca los ví en directo, ni falta que hace ni ganas que tengo. Recuerdo que en mi mocedad universitaria su “Song 2” era un descalabro emocional intenso y refrescante, en un disco de mediocridad pesadísima. Poco antes de superar el selectivo ingreso en las aulas magnas, un rapiñeo por la discoteca de mi hermana, por donde empezaban a entrar con fuerza cositas britpopeiras como Oasis, me puso en las manos un compactillo de curiosa portada muy estival pero a la par británica (sí, sol e Inglaterra son incompatibles). Del contenido sólo salvé “Charmless man”, brillante entre tanta ñoñería cuasi pánfila. A la gracieta que me hizo entonces, de esa de compás loco para baile teen, he pasado con los años a admitir que hay combos que piensan y repiensan en el estudio la manera de que el truco de magia haga “pop!” en tus oídos. Con levedad, con sutilidad, maquinillos y teclados y guitarras arregladas e hiladas en sinfonolidad regeneradora de la tontería que ha imperado, impera e imperará me temo en el panorama musical, cada vez menos audio y cada vez más visual. Charmless man – Blur (Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James, Dave Rowntree; The great escape, 1995).
martes 3 de noviembre de 2009
Charmless man - Blur
Nunca los ví en directo, ni falta que hace ni ganas que tengo. Recuerdo que en mi mocedad universitaria su “Song 2” era un descalabro emocional intenso y refrescante, en un disco de mediocridad pesadísima. Poco antes de superar el selectivo ingreso en las aulas magnas, un rapiñeo por la discoteca de mi hermana, por donde empezaban a entrar con fuerza cositas britpopeiras como Oasis, me puso en las manos un compactillo de curiosa portada muy estival pero a la par británica (sí, sol e Inglaterra son incompatibles). Del contenido sólo salvé “Charmless man”, brillante entre tanta ñoñería cuasi pánfila. A la gracieta que me hizo entonces, de esa de compás loco para baile teen, he pasado con los años a admitir que hay combos que piensan y repiensan en el estudio la manera de que el truco de magia haga “pop!” en tus oídos. Con levedad, con sutilidad, maquinillos y teclados y guitarras arregladas e hiladas en sinfonolidad regeneradora de la tontería que ha imperado, impera e imperará me temo en el panorama musical, cada vez menos audio y cada vez más visual. Charmless man – Blur (Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James, Dave Rowntree; The great escape, 1995).
