Que la segunda mitad de los 90 fuese tiempo de i(n)dioteces animó también al rockerismo, muchas veces de segunda pero rockerismo al fin y al cabo. Con diecimuchos y veintiescasos estaba yo febril por tragar turbulencias sonoras, descubriendo que el “punk” podía apedillarse “rock” y de segundo “roll”. Cosas propias de la edad, en momentos dados me atacaban pocas luces y arrebatos de esnobismo, cuya consecuencia inmediata era esto: comprar artefactos de dudosa calidad y legalidad sólo porque eran registros “históricos”. ¡No jodas! ¡Vaya pedazo de mierda son, por ejemplo, las grabaciones de Gang War! Sí, la unión de Wayne Kramer y Johnny Thunders sobre el papel reluce, pero el resultado es una puta basura cacofónica. Esto era una muestra, otra sería la jugada también comentada en su momento del “Phun city”, el directo piratísimo de MC5 en Inglaterra en 1970… ¡joder, qué asco! Ahora, afortunadamente, paso de estas gilipolleces, ni bootlegs ni leches. En cuanto a los singles, con cuidado y sólo si además de calidad me hacen gracia. Estamos en crisis, les recuerdo. Pero en aquellos tiempos era diferente. Por suerte, alguna vez me sonreía la suerte y no puedo renegar de este curioso trabajo: siete pulgadas en carpeta abierta. A ver, el combo es de garantías: la Norah Finley de Pleasure Fuckers y Sin City Six, potente hacha que se pone a comandar un trío de esos que rugen vía Marshall. Poco misterio, “By myself” es todo lo pegadiza y potentómatra que se supone debe ser toda cara titular de single. Rock estilo Runaways cabreadas, sólo eso, y nos gusta así… aunque víbora es con “b”, por cierto. By myself – Las Vívoras (Norah Finley; By myself, 1998). nota: singletón con “Wonderbra bitch” en la otra cara, pieza menor.
miércoles 10 de junio de 2009
By myself - Las Vívoras
Que la segunda mitad de los 90 fuese tiempo de i(n)dioteces animó también al rockerismo, muchas veces de segunda pero rockerismo al fin y al cabo. Con diecimuchos y veintiescasos estaba yo febril por tragar turbulencias sonoras, descubriendo que el “punk” podía apedillarse “rock” y de segundo “roll”. Cosas propias de la edad, en momentos dados me atacaban pocas luces y arrebatos de esnobismo, cuya consecuencia inmediata era esto: comprar artefactos de dudosa calidad y legalidad sólo porque eran registros “históricos”. ¡No jodas! ¡Vaya pedazo de mierda son, por ejemplo, las grabaciones de Gang War! Sí, la unión de Wayne Kramer y Johnny Thunders sobre el papel reluce, pero el resultado es una puta basura cacofónica. Esto era una muestra, otra sería la jugada también comentada en su momento del “Phun city”, el directo piratísimo de MC5 en Inglaterra en 1970… ¡joder, qué asco! Ahora, afortunadamente, paso de estas gilipolleces, ni bootlegs ni leches. En cuanto a los singles, con cuidado y sólo si además de calidad me hacen gracia. Estamos en crisis, les recuerdo. Pero en aquellos tiempos era diferente. Por suerte, alguna vez me sonreía la suerte y no puedo renegar de este curioso trabajo: siete pulgadas en carpeta abierta. A ver, el combo es de garantías: la Norah Finley de Pleasure Fuckers y Sin City Six, potente hacha que se pone a comandar un trío de esos que rugen vía Marshall. Poco misterio, “By myself” es todo lo pegadiza y potentómatra que se supone debe ser toda cara titular de single. Rock estilo Runaways cabreadas, sólo eso, y nos gusta así… aunque víbora es con “b”, por cierto. By myself – Las Vívoras (Norah Finley; By myself, 1998). nota: singletón con “Wonderbra bitch” en la otra cara, pieza menor.
