Sí, has leído bien: la muiñeira de Chantada ni más ni menos. Ideal para ilustrar al que piensa que Carlos Núñez inventó la gaita y la pandereta. Ideal para "fozar na herba" o para apuntalar toda "festa rachada" que se precie. Avelino Cachafeiro legó el remedio ideal para que la cultura popular sobreviva a Pelegrín y Luar. La Pantoja no sabe silbar, por mucho que Gayoso lo intente llamándola una y otra vez para alegrar "encuentros en la tercera edad". Sí señores, porque cuando la Marcha do Antigo Reino de Galicia resulta demasiado solemne y "Os Pinos" requiere de la seriedad para no acabar como "Asturias patria querida", nada mejor que este trabajo etnográfico de pura ley para salvaguardar la compostura digna, ebria y galaicamente. Muiñeira de Chantada - Os Gaiteiros de Soutelo (Avelino Cachafeiro; 1928). nota: aunque haya sido grabada miles de veces, la composición original de Cachafeiro y familia ha sido recuperada por la discográfica Ouvirmos.
miércoles 30 de abril de 2008
Muiñeira de Chantada - Os Gaiteiros de Soutelo
Sí, has leído bien: la muiñeira de Chantada ni más ni menos. Ideal para ilustrar al que piensa que Carlos Núñez inventó la gaita y la pandereta. Ideal para "fozar na herba" o para apuntalar toda "festa rachada" que se precie. Avelino Cachafeiro legó el remedio ideal para que la cultura popular sobreviva a Pelegrín y Luar. La Pantoja no sabe silbar, por mucho que Gayoso lo intente llamándola una y otra vez para alegrar "encuentros en la tercera edad". Sí señores, porque cuando la Marcha do Antigo Reino de Galicia resulta demasiado solemne y "Os Pinos" requiere de la seriedad para no acabar como "Asturias patria querida", nada mejor que este trabajo etnográfico de pura ley para salvaguardar la compostura digna, ebria y galaicamente. Muiñeira de Chantada - Os Gaiteiros de Soutelo (Avelino Cachafeiro; 1928). nota: aunque haya sido grabada miles de veces, la composición original de Cachafeiro y familia ha sido recuperada por la discográfica Ouvirmos.
Sister Anne - MC5
"¿Qué cojones es esta mierda?". Alrededor de 20 chavales de entre 15 y 17 años me miran mal, uno de ellos es el que ha soltado en alto esa frase. Estamos en un autobús que regresa a la ciudad para llevar a sus hogares a unos cuantos niños bien participantes en un campeonato de fútbol escolar. ¿Y el busero? A él le da por culo lo que suene, la regla es "el primero que llega pone la música" y esa mañana he sido yo. Él, diligentemente, ha cogido la cinta y le ha dado al play. En cuanto el bus enfila la carretera por los bafles se escucha alto y claro "quicautdellems maderfaqueeeeers!" y después un torpedo duodenal altamente distorsionado. La chavalada calla, murmura contrariada y, finalmente, el malo malísimo se dirige a mí inquisitivo seguido por las miradas canallas del resto de viajeros. Respondo: "los MC5". Le da por culo, se da la vuelta, va hacia el conductor, le pide permiso y coge el cassette. "Toma", me dice. Me callo, no me da rabia, me importa tres cojones. Una semana antes me habían pasado el "Kick out the jams!" en vinilo y lo grabé en una cadena con la aguja ya podrida y como además es en directo... debe ser por eso por lo que les suena mal. Yo tenía otra versión que decía "quicautdellems broders an sisters" y resulta que era la censurada, tan cutre que se oía el corte. De ahí pasé a lo original, a la chicha brava, a lo que no está considerado easy listening de colegiales: "métete tus Offspring de los cojones donde te quepan neno!" quise pensar, pero ni eso, me dio absolutamente igual. "Sister Anne don't give a damn about evolution", de eso trata todo esto. Porque además soy de los pocos fans motoras que da su voto a "High time". Los entendidos son de "Kick out the jams!", los garageros de "Back in the USA"... yo soy de "High time" (si me apuras te reviento el tímpano con el directo "Thunder express" de 1972, sólo por joder, que además incluye esa incendiaria revisión del "I can only give you everything" de Them) y de "Sister Anne", de sus siete minutacos de high energy made in combo soldado en fragua (dejad el fuego a Hefesto y sus ardides y vereis como cae vencido Ares... el único dios de la guerra al que siempre le daban p'al pelo, por cierto), con el Tyner pleno y voltaico. ¿Sabías que grabaron el "Kick out the jams!" ante dos mil vociferantes fans y que tres años después asistieron sólo 12 personas a su bolo de despedida? Que no, que ser de "High time" es de perdedores... Que te jodan, ¿"Sister Anne"? Pantera blanca panza arriba. Sister Anne - MC5 (Fred Smith; High time, 1972).
martes 29 de abril de 2008
Sometimes good guys don't wear white - Minor Threat
Yo también fui malo o, al menos, lo intenté. Robé (un paquete de chicles en un supermercado), asusté a ancianas (por accidente, por no mirar al cruzar la calle) y gasté bromas pesadas (bueno, me equivoqué de timbre). Ahora soy bueno y respeto a la familia y a quien se lo merece. Pero cada momento juvenil tiene su personalidad: rebelde con o sin causa, tonto del culo. Me gusta saltar, pero no soy hardcorita, me da vértigo. Pim-pam-pum y cuatro castañas no es fórmula para relamerme por lo que escuchar a los Minor Threat (cabeza nuclear del movimiento) rindiendo tributo a los Standells es gratificante, sobre todo por el tratamiento musical que dan a este himno generacional, saliéndose del cuadriculado esquema ruidista. ¿Pero quiénes fueron antes, los unos o los otros? Obviamente, por cercanía temporal, los (h)unos. Porque cada cual es bestia a su manera y se demuestra con esta declaración de principios atemporal. Corra la década que corra, hay una edad en la que el desafío comienza por plantar cara a papi y mami, aunque sólo sea para matar al bueno y pillar a la chica. Luego te haces hombre, aunque esta canción sigue presente. Verdades como puños. Sometimes good guys don't wear white - Minor Threat (Edward Cobb; Complete discography, 1989). nota: cito la famosa antología que contiene todas las grabaciones de estos hardcoritas, la original de los Standells aparece en mil y un recopilatorios también.
I believe - EMF
Morbo: en el cadáver de Zac Foley, bajista del grupo, encontraron restos de heroína, cocaína, éxtasis, temazepam, barbitúricos y alcohol... bonito cadáver de 31 años."Sing-a-long": "I believe" siguió la estela de su hermana mayor "Unbelievable" arrasando pista y listas en 1991, sonaba por la radio atrayendo la atención de un mocoso de 13 años (servidor de ustedes) que no pudo hacer otra cosa que ponerse a bailar en su habitación y guardarla en su cabecita... ¿funk house?
Poco más: finalmente cayó el disco en mis manos casi un lustro después y fue algo decepcionante, grabé mi canción bandera en cassette y el resto lo devolví educadamente a mi proveedora evitando con una amplia sonrisa responder a su impaciente "¿qué, te gustó?".
Un poco de historia: en el verano de 1987 cuatro hooligans descubren en Ibiza por casualidad los efectos de cruzar house con éxtasis, al volver a su Inglaterra querida montan un club y nace el acid house, movimiento con una sorprendente acogida entre una juventud con muchísimas ganas de... ¿drogarse?
El grupo: los EMF eran otro grupete de proctólogos del tecno, pero suficientemente avispados para pasar de revivals o limitarse a machacar al personal con más house del necesario, por ello cruzaron sus mentes y de este experimento salió un campo de tiro electro braseado con programaciones, secuenciadores y sampleados al que en ocasiones iluminaban con ráfagas de guitarra.
El éxito: petan en 1991 cuando el circo ya estaba en su apogeo y desaparecen del mapa con su asesinato a manos del britpop.
Ficha de autos: I believe - EMF (James Atkin, Ian Dench, Zac Foley, Derry Brownson, Mark Decloedt; Schubert Dip, 1991).
lunes 28 de abril de 2008
I fought the law - Bobby Fuller Four
A partir de 1978 "I fought the law" se convirtió en carne de cañón del rojerío al obtener licencia de himno de combate gracias a los Clash. La relectura del poderoso combo británico le daba un empaque a la canción semejante al muestrario de armas de una célula terrorista. Sin embargo, Sonny Curtis (guitarrista de Buddy Holly) no pensaba en el nuevo amanecer punk cuando la compuso, sino todo lo contrario, más bien construir un estándar country adaptable a ese nuevo género, el rock and roll, con el que los Crickets (banda de acompañamiento de Holly) iban a comerse el mundo o al menos parte del pastel y pelear duramente por la guinda, al menos hasta la muerte del gafotas. Fue Bobby Fuller quien se llevó el gato al agua o, lo que es lo mismo, quien aupó el tema de marras a lo más alto de las listas. Una revisión respetuosa con el motus de Curtis, nada original por otra parte al relatar la historia de un perdedor obligado a sobrevivir fuera de la ley, que es quizás lo que la hace maravillosa a ojos del avezado investigador musical. Uno de los sabores más deliciosos que uno extrae a esto del rock es el mascar las raíces como un Robinson Crusoe, descubrir masticando la tierra del huerto un cierto regusto a regaliz del bueno: alzar el puño con los Clash, preguntarse quién es Sonny Curtis, descubrir a Bobby Fuller, caer rendido ante Buddy Holly. Un viaje temporal que ni Michael J. Fox en "Regreso al futuro". Sí, "I fought the law" y el malogrado Fuller representan esa inquietud del joven aficionado que busca y se deslumbra ante esta increíble historia que es el rock and roll. El chavalín que respeta a sus mayores, sabedor de que seguramente Johnny Cash chana más de anfetaminas que 500 mods haciendo cola en el baño. Y precisamente, si buscas algún símil a lo que es "I fought the law" en origen y contexto, imagínate al propio Cash emulando los tics psicomotrices de Elvis o a Roy Orbison alegrando una convención de cowboys dando salida a su vena tex mex para evitar ser linchado. Recuerda: la ley venció. I fought the law - Bobby Fuller Four (Sonny Curtis; I fought the law, 1965). nota: la canción fue originalmente lanzada como single y debido a la muerte de Fuller poco después nunca se editó en un álbum oficial, aún así es fácil localizarla en las miles de antologías propias o colectivas existentes o, más sencillo todavía, en internet.
Down on me - Janis Joplin
Su presente era de melomanía Deutsche Gramophon, pero su pasado era florido. En aquella estantería, si uno buscaba bien podía encontrarse cara a cara con vinilazos de época. De alguno ya estaba servido, gracias. Pero, ¿y esto? Lo cogí "prestado" (a alguien cercano no se le roba), lo llevé escondido a casa, puse el tocadiscos y cuando la aguja se zambulló en los surcos aquel torrente de voz cazalla me dejó patidifuso. Sobrepuesta a un magma de blues y rock ácido, desde una garganta licorizada emergía poderosa esta dama renegada del sur en todo, menos en las raíces. Terrosa, caliente, pasional. Entre Baco y buco, el portento. Electrizante reflejo de un momento en el que la perfección estaba solapada por la magia de lo inmediato, del estallido de luz espontáneo. Ahí, entre festis de barrizal, opiáceos atardeceres californianos, bourbon y aventuras cósmicas nadaba a gusto ella. Una caótica criatura que aderezaba el primer triunfo mediático de la juventud con la "sal de la tierra", sus orígenes. Y todo eso a un niñato de provincias le transmitía una sola cosa: música en caliente. Vibraciones que convirtieron ese surco en un infinito himno con el que empezaban todas las fiestas del momento y que merece las del mañana. Down on me - Janis Joplin (Janis Joplin; Greatest hits, 1973). nota: cito el recopilatorio que protagoniza la entrada de hoy, contiene la versión en directo editada en el póstumo "In concert" de 1972, la original en estudio es del "Big Brother and the Holding Company", el debut de Joplin en 1967.
jueves 24 de abril de 2008
Enamorado de la muerte - Rip
A caballo entre la primera hornada punk euskalduna y el nacimiento del Rock Radikal Vasco, los Rip aparecen siempre con letras de palote en las crónicas y recordatorios de aquella época. Si uno hace un repaso a los testimonios orales de los supervivientes de aquella época, nueve de cada diez citan a Rip como referencia cercana ineludible ("papá, yo de mayor quiero ser como tú"). ¿Y el que queda? Pues cuando de su boca oyes "me decidí a montar un grupo tras ver a los Clash en Anoeta" en su cabeza se lee "y a los Rip en el gaztetxe". Rápidos, tanto como el pitxu que se esnifaba en las Vascongadas, y abrasivos. Cuando el RRV aún estaba en pañales ellos ya tenían su reseña en el Maximum Rock and Roll Magazine yanki. Lo suyo era tirar por el patrón de GBH, Exploited o Discharge, como potros desbocados por las campas norteñas. Tan mamado tenían el espíritu del 77 que versioneaban como maestros a los Wire (tremendo "Txapelgorri") cuando sus coetáneos estaban en primer curso de punk. Pero nada de esto es comparable al giro de 180 grados que es "Enamorado de la muerte". Vertiginoso cambio por lo elaborado, por atreverse a levantar el pie del acelerador sin perder un ápice de contundencia. La ocasión lo merece: "Enamorado de la muerte" es dramática, como debe ser la mejor canción de amor... a la heroína. Enamorado de la muerte - Rip (Eduardo 'Portu' Mancebo; ¡No te muevas!, 1987).
Sand - Los Bichos
La raya en el ojo, el pelo cardado y el rosa (amargo) por bandera. Debe ser duro vivir en provincias, por muy grande que sea la capital de las mismas, y querer comerse a bocados la juventud. Debe ser duro roer vinilo y que a ojos de los supuestos afines no pases de maricón. La ignorancia es lo que hace que la genialidad se hunda en un nido de cucarachas, de bichos, Los Bichos. Nancy Sinatra y Lee Hazlewood aún se preguntan cómo tan melódico y modélico dueto puede corromperse en una relectura tan brava, chirriante. Josetxo y su contrapunto femenino te asfixian, te envuelven en una tormenta de arena (para más inri) y te dejan seco. Glam arrastrado, sleaze de chicarrones del norte importado desde la high energy australiana. Sand - Los Bichos (Lee Hazlewood; Los Bichos: 1991-1988, 2006). nota: cito la antología editada por Munster, la grabación original pertenece al mini Lp "My deaf pink love" de 1991.
miércoles 23 de abril de 2008
El Hombre Cucaracha - Daniel Higiénico
Lean y entiendan el porqué: "El Duendecillo Verde se ha casado, Spiderman esta un poco colocado, Batman esta en Hollywood haciendo de bufón. Ahí está la Estela Plateada, se ha metido cuatro o cinco rayas y Son Goku vomita bolas de dragón encima de mi pantalón. El Capitán América ha comprado medio mundo para pasar el verano. Superman se inyecta kryptonita por ahí. La pequeña Heidi me ha invitado a pegar un polvo en el lavabo mientras salen volando los calzoncillos de Tintín. Y yo le he dicho que sí. Un polvo en el lavabo de señoras, hace tiempo que no pasan la fregona por aquí. Hay un palmo de mierda, un póster de Marylin. Hay tebeos antiguos con olor a pipí. Hay una mano y un lápiz me quieren dibujar. Soy el Hombre Cucaracha con el poder de flipar. Los 4 Fantásticos son viejos y les gusta mucho el ron añejo. Míralos cantando habaneras para mí: 'si a tu ventana llega una paloma...'. Bugs Bunny se ha acercado a Terminator a decirle: '¿qué hay de nuevo, viejo?'. Y va el hijo puta y le arranca el corazón. Bugs Bunny se equivocó, no todo es ciencia-ficción". Cantautor indómito y sus secuaces (la Quartet de Baño Band) te alegran el día. El Hombre Cucaracha - Daniel Higiénico (Daniel Soler; El poder de flipar, 1994).
Perra de amor - Babylon Chat
A estas alturas no vamos a descubrir nada nuevo, eso está clarísimo. La originalidad de la ecuación "putas + cocaína + champán = glamour" radica en lo pasada de vueltas que pueda parecer al oyente. Y aquí sí que Babylon Chat ganan puntos. Que si labios como navajas, que si ahogarse entre piernas femeninas, que si decadencia de estrellas... vale, lección bien aprendida de las maneras macarras de New York Dolls y de las perversiones del Bowie entregado al lado oscuro. Uno no va a echar las campanas al vuelo y saludar fervoroso este artefacto como rock de cabecera, ni va a asustar a mamá encargándole rimmel para salir por la noche. No, uno seguirá labrando su porvenir sin prisa pero sin pausa, estudiando o trabajando, arreglado pero informal, como un animal social más. Lo que no quita que de vez en cuando se desquite con tamaña carnaza explícita hasta el punto de corear "¡puta!" como un poseso y como un obseso ser poseído (redundando en ello) por este cañonazo de rockerío "veritable". Historias fingidas sí, como el telón de los orgasmos. Cabaret petardo que como tal estalla. Perra de amor - Babylon Chat (Igor Paskual; Hotel Adicción, 2000).
My motivator - UK Subs
Un puto saldo: cuatro cedeles de secundarios punk a talego. Luego pasa lo que pasa, casi me ahogo en cacofonías. Eran mis últimos años de colegio y calmaba mi rebeldía así. A pesar del sufrimiento, la escucha valió la pena pues entre tanta calaña descubrí a Slaughter & the Dogs, a 999, a Anti Nowhere League y a nuestros protagonistas. Es más, ese taco molinero me hizo pensar, que no es malo. A ver, enigma: ¿molaba tanto el punk genuino en sus genuinos tiempos? Más allá de Sex Pistols, Clash o The Jam... ¿cómo carallo hacían gentes lumpen como Cockney Rejects, Sham 69 o los mismos UK Subs para colarse en el top ten británico con cada single y álbum? Acojonante. En el caso de Charlie Harper y sus compiches la flor en el culo germinó al menos un lustro y eso que eran como un puesto callejero de receta única: ración de raxo cebado y aceitoso, sin aditivo mayor que la velocidad y el estribillo cervecero. Punk taladro de reglamento (Harper, voceras y líder, es peluquero y estilista así que imagínense las pintas... más tachuelas no caben en una chupa de cuero) rayano en lo vulgar. ¿Los UK Subs? A día de hoy me parecen del montón (considero infinitamente mejores a los infravalorados The Boys, a los Vibrators o a los Adverts) y "My motivator" es goma quemada, aunque como diría un talibán ante la visión de un poderoso trasero: "culos hay miles pero siempre ricos, ricos". My motivator - Uk Subs (Charlie Harper; Killing time, 1988).
That'll be the day - Buddy Holly
¿Cómo era aquella historia? Little Richard sentado en un banco del vestuario que hacía las veces de backstage. Los pantalones por los tobillos, la camisa abierta, una poderosa erección. Su novia, puro ébano, le lame un pezón con lujuria mientras la "reina" del rock and roll y padrino glitter se masturba parsimoniosamente para prolongar el placer. Tras una cortina aparece un chico blanco "gafotas, cuatro ojos, capitán de los piojos", hace amago de retirada pero se lo piensa dos veces, mira el reloj calculando cuánto le falta para salir a escena y como le salen las cuentas da un paso adelante, resuelto. Se acerca por detrás de la fémina, tantea su grupa, mira un instante a Little Richard, quien le guiña un ojo dándole vía libre a todo lo que se proponga. El blanquito se baja la bragueta y su miembro salta como un resorte, lo agarra con una mano mientras la otra coge porción de nalga y cadera para agarrarse. Acto seguido, unta bien su herramienta en el florido volcán que le ofrece la mujer y la introduce en ella. El trío se lo monta. Cinco minutos, es lo que dura Buddy Holly. Hora de actuar, se guarda el instrumental, se sube la bragueta, se ajusta la corbata y sale a escena. He aquí "El día que folló el rock and roll", pero Buddy Holly es más famoso (para su desgracia) por protagonizar "El día que murió el rock and roll" debido a su trágica muerte en accidente de aviación. El fallecimiento de la música fue bastante tempranero, en 1959, por lo que hoy en día disfrutamos de un cadáver de casi medio siglo. "That'll be the day" me trajo el rock and roll en su formato primigenio teniendo yo apenas 15 años. Lo había intentado con Chuck Berry, los clásicos de Elvis me hacían daño (tiempo después una nueva y más científica aproximación paliaría este déficit) y Jerry Lee Lewis no me decía nada, así que de cabeza con "That'll be the day": sencilla, asequible, amable, más pop. Bonito epitafio del risueño "pardillo". That'll be the day - Buddy Holly (Buddy Holly, Jerry Allison; That'll be the day, 1958). nota: cito el álbum original pero es más fácil encontrar recopilatorios, vía por la que conseguí yo la tonadilla de marras.
martes 22 de abril de 2008
U Mass - Pixies
Lo de poner etiquetas en esto de la música viene del nerviosismo que invade a críticos y cítricos cuando escuchan algo tan novedoso que se ven incapaces de adjetivarlo y adverbiarlo bajo el epígrafe "tal y cual referencia". Se quedan confusos, como si no pudieran explicar qué carallo está llegando a sus oídos. Por eso corren como posesos a currarse un estilo de nuevo cuño, para así respirar y escribir tranquilos explayándose en ditirambos filosóficos y, si tienen suerte, ser incluso reconocidos como padres de la criatura. Afortunadamente en los tiempos que corren esta gente puede respirar aliviada, la falta de inspiración y originalidad imperantes ha disminuido sobremanera la incidencia de anginas de pecho. ¿Los Pixies? Obviamente son bandera del "nuevo rock americano". Pero en vez de disertar sobre lo cañón que resultó su aparición en la escena tardo ochentera, sobre el trampolín que supusieron para que nuevos genios entrasen gloriosamente en los 90, sobre lo experimental y arriesgado de su apuesta, sobre las curiosas arquitecturas que edificaban sus álbumes, sobre el ensayístico paisaje ilustrado en sus composiciones, sobre lo abrasivo de su postrero "Trompe le monde", sobre la magia pop que emanaba de un pretendido homenaje al heavy metal, sobre el duro riff y golpeo pétreo de "U Mass", sobre lo indie que resultaba ser indie cuando aún no había indies, sobre la buena mierda y la virtud de las colonias de verano... sobre todas esas cosas está él, amigo perdido al que la vida le dio muchísimas vueltas y sabe Dios si sigue dándolas (él o su vida). Mira tú, me he acordado de él y arrepentirse no sirve de nada, no me apetece cambiar mi destino. Me grabó esa cinta, un signo más de su adelantada existencia (la de él). U Mass - Pixies (Black Francis; Trompe le monde, 1991).
lunes 21 de abril de 2008
Torero - Korroskada
Es escucharla y me vienen a la cabeza nombres como Baldin Bada, Hertzainak, Potato... La Euskadi revoltosa y jamaicana de los 80, ¿Rock Tropikal Vasco? Pues mira, no te diría yo que no. Ska vacilón para charanga verbenera, los Korroskada ni desentonaron en aquella época ni desentonarían ahora a la cabeza del populoso desfile que sigue a las comparsas de agosto bilbaínas. Pero "Torero" (festiva canción del verano en 1987) a mí me trae recuerdos de bar, del viejo Tatra coruñés con su sobrepasado aforo, la inexistente ventilación, el hielo del cubata derretido a los dos minutos por el calor, ska loquísimo y más sudoroso y coreado aún rock urbano vía Barricada o punk cresta de La Polla Records o Cicatriz. Noches de melopeas impresionantes, de entrar tambaleándome en un baño en el que la falta de canalización adecuada te hacía chapotear sobre un dedo de meados que emanaban aroma de cerveza en proceso de infección. Recuerdo entrar y notar cómo aquel caldo de cultivo de cucarachas se colaba por los agujeros y rendijas de mis All Star (de aquella valían dos talegos, no importaba mancharlas). Recuerdo "Torero" y ese trompetari dando chupinazo a un vertiginoso baile, carne de pelaos y beat de Specials, Madness o The Selecter. Recuerdo los años 90, mi alegre juventud. Torero - Korroskada (Benjamín "Triku" Villabella, Jorge Méndez; Por las buenas costumbres, 1987). nota: cito el álbum original aunque supongo que será más fácil conseguir "Skalherria punk", clasicote recopilatorio compartido con Txorromorro (increíble su "Ondo pasa"), Vómito y Virus de Rebelión.
viernes 18 de abril de 2008
Little games - The Yardbirds
Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page. Los tres pasaron por este seminal combo power de rythm & blues británico que ha sentado cátedra entre melómanos de distinto pelaje y condición, desde punks hasta bohemia beatnick. ¿Y yo qué pienso? Psché... no están mal. No soy muy de blues, ni me inmuta. Por eso los Yardbirds han pasado sin pena ni gloria por mi vida, excepto cuando se han acercado a los parámetros rock. Lo jodido es que lo hacían obligados, pero lo hacían bien. Su pasión por las raíces negras no estaba reñida con la evolución sonora de su tiempo (léase distorsión, juego de micros, actitud escénica...), pero todo aroma rock les parecía una cochinada y una pérdida de valores inasumible... y de entregarse al beat (el pop de la época) ni les cuento. Es por ello curioso que las que para mí son sus dos canciones más redondas son versiones, pero se explica por su negativa a firmar rodajas de consumo adolescente. Allá ellos, "Evil hearted you" me los dio a conocer, original de Graham Gouldman y con versión cum laude en spanglish de los Pixies. "Little games" me hizo concederles la gracia de ser mencionados en público sin mueca despreciativa. Tampoco es para tanto, uno no puede ni por asomo quitarles méritos (igual que no hay cojones para hacerlo con BB King, Robert Johnson o Sonny Boy Williamson... a no ser que seas un jeta como Jimmy Page, que le robaría a su abuela si así consiguiese ser número uno), pero lo que a uno le gusta, le gusta o le deja de gustar o lo envuelve en pañales. "Little games", también ajena en la autoría, rezuma fuzz, con una percusión que anticipa la psicodelia, pero facturada con una sobriedad lo suficientemente alejada de sus "tiempos modernos". Como si pensasen que el ácido es para los tarados, sin tener en cuenta que no siempre son los primeros de la clase los que destacan. Little games - The Yardbirds (Phil Wainman, Harold Spiro; The BBC sessions, 1999). nota: cito una antología que recoge grabaciones hechas para la radio británica entre 1965 y 1968, la canción fue incluida originalmente en el álbum homónimo editado en 1967 y que contará con la preceptiva reedición, supongo.
jueves 17 de abril de 2008
Cherry bomb - The Runaways
El furor uterino en el rock and roll puede ser temible. Rebeldía y descaro adolescente, el "Cherry bomb" de las Runaways te la pone morcillona en cuanto imaginas a Cherie Currie diciéndote a la cara lo salvaje y zorrona que puede llegar a ser en cuanto se enfunda la lencería para cabalgar el escenario. Pero más vale que te guardes tu óptica sexista porque (en este caso) las chicas son guerreras y te dejan clarinete que las manos mejor quietas, a no ser que quieras que te pase como al chulo de Steve Jones (guitarra de Sex Pistols), que quería mojar el churro y le tiraron un cubo de meados a la cara. "Cherry bomb" es hard rock de buena escuela, mamado en ese Sunset Boulevard que en los setenta recorrían la creme de la creme del rock and roll internacional. Riff taladro y desafío juvenil, bombástico. ¿Producto prefabricado por el listo de Kim Fowley? Lo que quieras, pero estamos hablando de la misma Joan Jett que (ya en solitario) catapultó a lo más alto de las listas el inmortal "I love rock and roll". Lo que te pasa es que tienes envidia: sí, la misma Joan Jett que se ha follado a Jenna Jameson, algo por lo que tú seguirás suspirando. Conclusión: las Runaways, molonas, mollares y rockandrollahmotherfuckers! Cherry bomb - The Runaways (Joan Jett, Kim Fowley; The Runaways, 1976).
miércoles 16 de abril de 2008
Creep - Radiohead
¿Me libraste del mal, Señor? Me apartaste de esta senda (buen empujón) tras la primera canción del primer disco. No tropecé en piedra alguna, ¿gracias Señor? Estudié duramente, cinco años de mi vida entregué a la lectura de escrituras. Sí Señor, reconozco que eran más humanas que divinas pero, ¿acaso no pueden ser sacros los hechos de los hombres? Algo más hubo, ¿por eso me hiciste bueno (entiéndanse "jpg" y "pdf" como "imagen y semejanza") y sencillo de hábitos? Confesaré, Señor, pues eso es lo que quieres: durante cinco años bebí (mucho), me drogué (algo) y follé (lo justo)... bueno, hubo algo de sexo bizarro que... ¿Seguro que debo contar esto? ¿Es lícita esta penitencia que impones? Vaaaale.... Conocía a esa chica, la seduje, bailé, la agarré firmemente por las nalgas y le dije... miento, se me echó encima y dijo "nos vamos a follar"... al pardillo le vienen bien de vez en cuando chicas atrevidas. Eran las seis de la mañana, la discoteca estaba a punto de cerrar y, como fue norma de la casa durante esos cinco largos años de juerga y estudio, la canción que daba paso al telón era el lastimero llanto de un alcóholico atormentado por el rechazo femenino. ¿He de proseguir, Señor? Lo haré, con la venia. Salimos del local, de amanecida, ella no tenía donde guarecerse y yo no podía llevarla a mi residencia. ¿Problema? No, se las sabía todas... "nos vamos a follar" implicaba que la estrategia estaba dibujada... "Conozco un sitio", me dijo entre fileteo y trabalenguas. Un parque cercano, solitario a esas intempestivas horas, bancos apartados y césped. "Sexo agreste a la carta, localización natural 100%", llegamos allí y... empezó a llover. Corrimos a guarecernos y lo primero que encontramos fue un soportal... miento de nuevo, Señor, era un pórtico. Sí, una capilla en lo alto de la colina en la que se encontraba el parque. ¡Juro que yo no quería hacerlo! ¡Joder, qué embustero soy! Sí, quería hacerlo, pero ella dio el primer paso... y el segundo... y el tercero... y yo a la par. Bombeamos de lo lindo, Señor, en el portal de "tu" casa, como quien dice. Y la evidencia de aquel basto fornicio quedó a la entrada del santo lugar. Bueno Señor, era una capillita de nada, tampoco fue para tanto. Pero nos castigaste: a ella le salieron estigmas y a mí se me nubló la capacidad de conocimiento. No exageremos, a ella le salieron rozaduras en las rodillas de montarme sobre la piedra y a mí (aparte de la rayada mental del día siguiente recordando que mis fluidos vitales habían caído sobre unas losas que cubrían el "lecho" mortuorio de prohombres de fe... sí, miré al cielo y pedí perdón y todo) creo que aún me reservas una de las tuyas (te doy una pista: no me gustan los pimientos)... a no ser que consideremos como castigo que Radiohead no me entren de ninguna de las maneras. ¿Es acaso Thom Yorke un iluminado por tu gracia? Pues me hace ídem. Te decía, me decías: a la primera canción del primer disco. Ahí termina mi gusto por Radiohead, con "Creep". Composición fruto de un cruce de inspiración y frustración: tomando como base una melodía de los Hollies (grupo beat británico), Yorke construye el drama personal de un amargado que se ahoga en alcohol... la línea sosegada del tema fue abortada en los estribillos por el guitarrista Jon Greenwood, que debido al aburrimiento que le provocaba tocar la canción original improvisó un violento y discordante arreglo de acoples y distorsión para expresar su animadversión a "Creep"... Ya ven, quería arruinarla y consiguió poner a Radiohead a tocar rock. ¿Señor, soy indigno de tí por no gustarme el legado de esta poderosa factoría de música contemporánea? ¿Por qué mi estrechez de miras me impide zambullirme en este tsunami de emociones musicadas e intimismo? Atiendan a lo que les digo: a veces para crear atmósferas es más útil un ventilador que una guitarra. Creep - Radiohead (Thom Yorke, Jon Greenwood; Pablo honey, 1993).
As tears go by - The Rolling Stones
La canción, herida abierta: "Ande yo llorando y en el patio niños jugando". No me dirán que no, esto es de lo más recurrido al cantarle a la melancolía. Adoro la soledad bien entendida, jugar a enjugar saudade con un pañuelo pringado en cebolla. Y "As tears go by" es de lágrimas tomar.La canción, agua oxigenada: Fue de las primeras que se curraron juntos Mick Jagger y Keith Richards, por deseo (orden, más bien) del productor Andrew Loog Oldham. Se la regalaron a Marianne Faithful y se convirtió en un pelotazo. Los Stones la regrabaron, aminorando el tempo para hacerla más dramática (la versión de la Faithful es también una balada, pero dulcificada y con aire más pop), con Jagger entonando lástima y una sección de cuerda que presagia más días grises que el satélite Meteosat.
La canción, mercromina y tirita: Original de 1966, del ramillete de singles que fue a parar a los recopilatorios "December's children" o "Big hits: high tide and green grass". Éste último, del mismo año, está considerado la primera antología oficial stoniana y fue el que llegó a mis manos a mediados de los 90. Fue uno de mis primeros cedeles y vino agarradito del "Beggars banquet" (digamos que "As tears go by" le ha ganado a los puntos a "Stray cat blues").
La canción, cuidado con el cuchillo: Mi línea de la vida stoniana se marca con "As tears go by" - "Stray cat blues" - "Paint it black" - "Doo doo doo (Heartbreaker)" - "Citadel" - "She's a rainbow" - "Gimme shelter" - "You can't always get what you want" - "Bitch" - "Let's spend the night together" - "Rocks off".
La canción, infección supurante: Para ver porqué no, lean el párrafo siguiente, para ver porqué sí abran (los oídos a) los álbumes (de cromos) "Between the buttons" y "Sticky fingers"... ediciones de bolsillo en los soportes-continente de las canciones citadas en el párrafo anterior.
La canción, cuchillo romo para traidores: La pregunta del millón era "¿Eres de los Bitels o de los Rolins?", mi peculiaridad me obligaba a epatar al personal con un "¿Yo? ¡De los Ramones!". Los Beatles abusaban en principio de Chuck Berry, los Stones lo mismo con el blues... demasiado para un servidor.
La canción, un diez en antihigiene: Si, joder, molan los Rolling Stones y me importa un huevo quién mató a Brian Jones (aunque lo prefiero a la madre de Bambi).
En definitiva, la canción: As tears go by - The Rolling Stones (Mick Jagger, Keith Richards, Andrew Loog Oldham; Big hits: high tide and green grass, 1966).
martes 15 de abril de 2008
Rock and roll girl - The Beat
Uno de esos temas que no pueden faltar en un guateque sideral. No se qué tienen todos los geniecillos del power pop que son más feos que Picio: examinen las alineaciones titulares de Modern Lovers, The Knack y de nuestros protagonistas. The Beat, con Paul "cabeza de melón" Collins a la cabeza, vaya tunantes con la musa grapada al oído y con la diosa Fortuna más que esquiva, tanto en lo que a su magnífico legado atañe como a su anterior configuración como The Nerves, los autores del "Hangin' on the telephone" que rapiñó gloriosamente Blondie. The Beat y "Rock and roll girl" entraron en mi discoteca hará un lustro, en un verano de prácticas periodísticas durante las que mi buen amigo Xesús me proveyó de ondanadas de nueva ola americana y ska británico setentero, además de un buen surtido pirata de los Clash. ¿Y cómo no va a destacar "Rock and roll girl"? "No te cambiará la vida, pero la hará más divertida", leí en una crítica, en la que se la calificaba de "lo que todos en nuestro corazoncito sabemos que debería haber sido un éxito". Quizás basta con eso, con que lo sea en nuestros órganos vitales (cabeza inclusive) y que sigan bombeando acelerados cada vez que la escuchamos antes de salir de casa para dedicarnos al baile o cuando la disfrutamos in situ quebrando cadera. Otra canción más sobre chicas, ejemplo de lema vernáculo... "fellatio demandata, onírica obsesione manifesta", quizás. Clarete y concisa, en música y texto. En fin, feos ellos, guapa ella. Rock and roll girl - The Beat (Paul Collins; The Beat, 1979).
lunes 14 de abril de 2008
Hurdy gurdy man - Donovan
Un chico inquieto con su guitarrita. Superados varios viajes iniciáticos y amistades peligrosas, un cajón de sastre en el que caben: San Francisco, Brian Jones, LSD y una ficha policial que le acredita como la primera estrella del swingin' London en ser detenida por posesión de drogas (marihuana). El chico inquieto se planta ante el revisionismo folk y abre una puerta a la intromisión del ácido en las partituras. Factura un lisérgico guiño a un viejo amigo, una balada que defiende a pelo con su acústica, una melodía templada por una cálida voz. Detrás, un grueso telón en el que proyecta aceites sobredimensionados y que da intimidad a una burbuja en la que encierra un acompañamiento de empaque rock. El chico inquieto dirige la orquesta sin que ambos hilos narrativos se solapen. El chico tiene caprichos: quiere a Jimi Hendrix a la guitarra, quiere a Jimmy Page y John Paul Jones (futuros Led Zeppelin) como banda que le guarde las espaldas. Al final, ni lo uno ni lo otro, hippy es y hippy se queda. Pero cuán alto vuela con ese impulso hard rock, esa batería barroca y esa guitarra punzante que cose los bajos de su canción. No hay Buda que valga, pero sí sosiego y paz interior. Donovan, descubierto en 2006, buena onda. Hurdy gurdy man - Donovan (Donovan Leitch; The hurdy gurdy man, 1968).
Oi! Oi! Oi! - Decibelios
"Nuestro tiempo: la crisis. Nuestro espacio: la calle. Nuestro dios: la lucha". ¡Toma machada! Botas y tirantes, borrachos y orgullosos, paletas y bolingas. Dejando de lado su confusa ideología, que nos la trae al pairo, a los Decibelios debemos el honor de introducir antes que nadie los durísimos preceptos del streetpunk en España. Desde una Barcelona adormilada, que perdía terreno ante la colorida movida madrileña y que quedaría también descolgada por el Rock Radikal Vasco, los cuatro pelaos difundieron a los cuatro vientos su grito de guerra skin desde ese histórico "Caldo de pollo" de 1984. A mí me llegó entre toda la tropa de crestas y rapaos que me fui apropiando vía cassette a principios de los 90. Igual de válidos para un adolescente de entonces como lo fueron un lustro antes y como lo pueden ser ahora, observando la cantidad de morralla que bebe de esos seminales grupos. Me da por culo de qué color era su bandera, si sus colegas eran más euskaldunes que Arana o tenían el carnet número uno de Brigadas Blanquiazules, "Oi! Oi! Oi!" es valiente, bruta, violenta y primaria. Óptica de "working class"... ¡Boina! "Oi! Oi! Oi!" - Decibelios (Carlos Treviño, Manel Doménech, Miguel Alférez, Manuel Alférez; Caldo de pollo, 1984).
A toda velocidad - Los Flechazos
Buscaba "La reina del muelle" y me encontré "A toda velocidad", me equivoqué de disco. ¡Recórcholis con los despistes! Siempre fui un pardillo, allá por 1994 y ahora, pero en este caso la suerte sonrió al tonto y le libró de la miopía del reduccionismo. Porque resulta interesante comprobar cómo lo que en los 90 era considerado "música de chicas" por los litroneros de camiseta negra de los colegios de pago resulta que era toda una lección de "savoir faire" a cargo de mods de manual. El ahora conocido como señor Cooper por entonces se encargaba de recoger desde León el testigo dejado en los 80 por Brighton 64, cuya separación había dejado a la tribu urbana más elegante sin tótem estatal. Se notaba que suspiraban por un pasado, por un sueño que les había anclado asidos a una Rickenbacker y a un Farfisa para resistir tiempos tempestuosos. Pero ahí estaban, como paradigma de fidelidad a una movida muy particular, que no necesitaba de imposturas low fi para reivindicarse. Un buen gusto tan cabezón que les obligaba a sonar bien. Habían pasado 30 años desde su época dorada pero los mods, con Los Flechazos a la cabeza, no perdían el tiempo reivindicándose, sino que vivían así y punto. Lo suyo no era pop en su acepción popular, sino pop como premisa vital. "A toda velocidad" no añora, relata un presente, al fin y al cabo la vespa sigue fabricándose. ¿Mods en los 90? Y aún, con las mismas armas: melodías rythm and blues y souleras, con el añadido de la alegría de la nueva ola. Beat básico sin estridencias, acompañado de teclado y muy buenas vibraciones. A toda velocidad - Los Flechazos (Alejandro Díaz; ¡En acción!, 1992).
viernes 11 de abril de 2008
Bhindi bhagee - Joe Strummer & the Mescaleros
Después de muchos años la estrella vuelve a sonreír. ¿Qué quiere decir esto? Le coge el gusto al pincel, a la púa, a los paseos sin rumbo. Diseña menús por los que afloran especias y sonidos, cartas que no son sino crípticas guías de navegación por lo que más ama: el mundo, la gente. En plural: globalización. ¿Qué quiere decir esto? El trovador pillado en falso en su rebeldía vuelve a ser trovador y rebelde. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el trovador era rebelde pero esclavo de su fama y ahora es famoso, rebelde y trovador pero como la fama le precede pero ya no le ata pues se siente libre. ¿Qué quiere decir esto? Al principio decía que la estrella vuelve a sonreír, lo que hace que la estrella vuelva a brillar y es tanta la energía que desprende que deslumbra y no se atiene a las consecuencias y tú estás cegado por tanta claridad (de ideas y sabores) y no adviertes lo que se avecina, la estrella refulge y estalla como una supernova y se extingue. El ave fénix resucita, sólo una vez... pero verlo (escucharlo) es glorioso. A Joe Strummer, "heil to the chief!". Bhindi bhagee - Joe Strummer & the Mescaleros (Joe Strummer, Martin Slattery, Scott Shields, Pablo Cook, Tymon Dogg; Global a go-go, 2001).
Sink pisser - Sex Museum
Sex Museum = alto voltaje. Enseña nacional del R-O-C-K facturado con rigor histórico y huella indeleble. Veteranos de mil tablas que no de diales, aún les queda mucho por batallar aunque las arrugas surquen ya sus rostros. Esto va aparejado a la edad, pero no al espíritu, como se puede comprobar cada vez que la providencia tiene a bien acercarme a uno de sus shows. Y veinte años dan para mucho: para ser mods y clavar fuzz rock por la espalda a la escena flequillera, para llegado el tiempo del garage transmutarse en hard rock vía Deep Purple-The Who-Dictators, para acelerarse al límite de extinción cuando ser rockerito vuelve a ser legal, para jugar con maquinillos y que te salga un pepinazo stoner más pesado que los Queens of the Stone Age o Fu Manchú, para detenerse y echar la vista atrás, para glorificarse en directo exudando AC/DC, para sacarse de la manga para sorpresa de todos una maravilla pop, para seguir pateando escenario metiéndotela doblada con Parálisis Permanente o Beastie Boys. Lo mejor de todo es que por muchos grupos que cite uno no puede hacerse a la idea de cuán grandes son Sex Museum. No son influencias sino meros referentes para reconocer a una banda con clase y estilo propios. Lo de Fernando con la guitarra es maestría, caña burra tanto si sale de una Les Paul, de una Flying V o de una Rickenbacker. Lo de Marta con el Hammond es oro de ley y sólo ella puede convertir un secuenciador en un arma mortífera de rock and roll. Lo de Miguel en escena es... lo de Miguel en escena, a secas: front man, carisma. Siempre un paso por delante, sostenidos por una sección rítmica cambiante con los años, diferente en matices pero 100% sólida. ¿Hablo de "Sink pisser"? ¡Acabo de hacerlo! Sink pisser - Sex Museum (Fernando Pardo, Marta Ruiz; Sparks, 1994).
Extraño corte de pelo - Los Coyotes
No se asusten, esto no va de ritmos caribeños ni hermanamiento transoceánico. Los Coyotes han pasado a la historia (y merecidamente, apunto) de la música española por ser los inventores del rock latino. Visionarios y pioneros, poco después de patentar la fórmula cedieron amablemente el testigo a unos Radio Futura que llevaron la pasión por lo iberoamericano a cotas de éxito más que notables. Esto no quiere decir que Víctor Abundancia y sus compinches no fuesen tenidos en cuenta por la masa, pero ya se sabe que los investigadores prefieren quedarse en el laboratorio. Desafortunadamente yo no soy muy afín al cruce entre meseta castellana y trópicos, cuestión de gustos, por lo que cuál fue mi sorpresa cuando me descubrieron hará un año esta salvaje muestra de psychobilly hispano. Fue en medio de un aquelarre nocturno de esos de pista de baile en la que el cuerpo te pide moverte como si sorteases gramadas de trilita. Guitarra boogie hiperacelerada, contrabajo retumbando el bajo vientre y chulería rocker, de esa que imponía respeto en los 80. Extraño corte de pelo - Los Coyotes (Víctor Aparicio; 300 kilos, 2003). nota: cito una antología fácilmente localizable puesto que la canción sólo fue editada en su momento en formato single allá por 1982.
jueves 10 de abril de 2008
Meditación - La Banda Trapera del Río
Afiche trapero. Título completo: "Meditación del pelos en su paja matinera". La letra: una idea original de Juan d'Arc (cantautor de Cornellá) de la que Morfi se saca de la manga una oda al onanismo, poesía bruta versus poesía en bruto... "o levantar la enagua a la luna o lamer a la sirena el sexo, o esto... ¡hacerme una paja!". La música: cinco contra el calvo atropellado, metalurgia descontrolada que te remite a Black Sabbath y a los Stooges del cataclismo post "Raw power" pasada por el filtro cutre de todo registro hispano tardosetentero. La grabación: de su primer álbum, de 1978, piedra angular del punk ibérico, dolor de extrarradio que deja en bragas a sus contemporáneos Ramoncín & WC y Kaka de Luxe. El contexto: los bloques verdes de San Ildefonso, colmena obrera de Cornellá la charnega, cinturón industrial de la Barna postfranquista, curriquis y manguis chapoteando en calles sin asfaltar, si preguntas a Estopa (paisanos de ellos) por los traperos se les humedecerán los ojos. La revelación: cinta cutre con subidas y bajadas de volumen, sobre 1997, "Meditación" y "Ciutat podrida" son canela fina. El Morfi: garganta y actitud, pantalón plateado en homenaje a Iggy, animal de escenario rendido pronto a la chuta, Lou Reed no se equivocaba. El Raf Pulido: batera "rock action man" nacional, cabezonería Voll Damm que si te ve bajar el ritmo te pule en virutas. El Tío Modes: guitarra asesina, carne de jam y punteo brillante, solista y ritmo en dos por uno, miope con las yemas gastadas de leer las pulsaciones de James Williamson en braille trapero. Meditación - La Banda Trapera del Río (Miguel Ángel Sánchez, Juan Pulido, Modesto Agriarte; La Banda Trapera del Río, 1978).
Né dans la rue - Zebda
Se nos llena la boca al sur de los Pirineos al hablar de mestizaje y no tenemos ni puta idea. Como siempre, llegamos tarde y mal saturando a la masa con pastiches de rumba, flamenco y pseudo rock latino y suturando los huecos por donde puedan colarse voces críticas. No fuimos los primeros ni somos los más guays, lo siento. Ver a un pobre subsahariano imitar a Manu Chao en el metro no es mestizaje, es supervivencia. Al otro lado de la citada cordillera es donde tienes qué buscar el mejor caldo de cultivo de lo que se dio en llamar crossover, ahora quizás demasiado encasillado en géneros duros como el metal rap. Tremenda caldera fue y es Francia, con los inmortales Mano Negra a la cabeza. ¿Nosotros de segundos? Ni lo sueñes, los ingleses son muy pillos y supieron armar gresca con Urban Dance Squad y Asian Dub Foundation. Distintas raíces, mayor logro. El mestizaje no es divertimento de cortijo, sino música del suburbio, del "banlieu" más duro. Zebda fueron quienes mejor armaron ese cruce de culturas que se da en los solares y bloques de protección oficial. Franceses hijos de emigrantes, segunda generación: árabes, españoles y elementos autóctonos. Alineación titular modelo, como demostraron años antes Manu Chao y sus compinches. Aquí tenemos seis, de la calle todos, como orgullosamente recalcan en unas letras que dan cabida a la reivindicación del que sabe que desde abajo se tienen menos cosas que perder. Letras de asfalto y vertedero, "Né dans la rue": donde "el champán era fanta", donde "con 14 años las niñas son madres", donde "si naces, se fuerte", donde "si no eres de aquí mejor te acompaño, a no ser que no aprecies tu coche". Rapeado de trilero, escondiendo sampleado y ascendencia raï en favor de la cadencia jamaicana, con la percusión jugando fuerte en primer plano y teclado, guitarra, acordeón y violín jugándose la alternativa mostrando visa latina, sahariana, andaluza y gabacha. Lucha colorida, festival de la periferia... y un lustro después los coches arden, pero estábamos avisados. Né dans la rue - Zebda (Magyd Cherfi, Pascal Cabero, Joël Saurin, Mustapha Amokrane, Hakim Amokrane, Vincent Sauvage, Rémi Sánchez; Essence ordinaire, 1998).
miércoles 9 de abril de 2008
Gonna be alright - Amphetamine Discharge
Se colaron en la escena indie española haciendo honor a su nombre y tuvieron la suerte de gustar a un promotor de bebidas espirituosas al que le iba la caña de España. Sí, Amphetamine Discharge también fueron carne de anuncio de fantabuloso refresco junto a Killer Barbies y Dover, lo que les abrió muchas puertas. Alguna más les franqueó Amenábar (¿moro de la morería?) dándoles minutos de banda sonora en "Abre los ojos". Sin embargo el vértigo de la subida acabó con el grupo sevillano, mala suerte. Yo me adelanté a tele y radios por unos meses, cuando sacaron "Parking" (su segundo álbum), producido por el dictador jefe Andy Shernoff. Era 1996 y en aquellos tiempos no había nada mejor que descubrir grupos que metían distorsión en vaso de tubo como quien agita cocteleras. A "Gonna be alright", tema que abre el álbum, lo sometí infinitamente a la tortura del replay del lector de cedeles y hay que decir que aguantó como un jabato, sin quejarse. Es lógico, sostenido por la poderosa garganta de Aurora y el torbellino sonoro que imprimían sus compañeros de correrías. Eso sí, obtusos no eran, pues añadían un teclado justo a tiempo para que una fórmula que a esas alturas de siglo ya distaba mucho de ser magistral quedase fetén. Punk rock, sobre todo lo segundo, de unos años en los que era lícito hacer alarde de ello. Gonna be alright - Amphetamine Discharge (Aurora López Moreno, José Antonio López Moreno, Joaquín Díaz Fernández; Parking, 1996).
Captain Infinity - Zen Guerrilla
Dicen que el mejor remedio para ahuyentar a las hormigas rojas es rodearse de un círculo de fuego (ingredientes: ramas o pólvora, cerillas). Dicen que el mejor remedio para inmovilizar a un endemoniado es encerrarlo en un círculo de fuego (ingredientes: ramas o pólvora, cerillas). Dicen que al Diablo le divierte el fuego, baila con las hormigas y traza círculos con el rabo. Dicen que por eso seduce a los músicos de blues, porque son los únicos que saben provocar tan sólo con las yemas de sus dedos la calentura en las hormigas. Y digo que nada de esto tendría sentido si no estuviese pervertido por una muralla sónica de blues pesado y voz trueno pasada por reverb. Y digo que hacer saltar a Belcebú es prodigio de viejos granjeros negros que le buscan en los cruces de polvorientos caminos del sur, en Dixieland. Y digo que el testigo lo recogen chicos respetuosos para con sus abuelos, por sus guitarras, y sus abuelas, por sus tartas de manzana. Y digo que con cuatro zagales basta si tienen tamaña pegada y aplomo. Y digo esto y el Diablo te guiña el ojo. Y si Él te ama, ama tú a tu instrumento, pues la virtud no está reñida con el ruido. Captain Infinity - Zen Guerrilla (Marcus Durant, Rich Millman, Carl Horne, Andy Duvall; Shadows on the sun, 2001).
Vaseline - Elastica
Todos pirrados por la Justine Frischman (he llegado a escuchar a un locutor de Radio 3 ponerse malito tan sólo por haberle visto el sujetador) y a mí me molaba más la Donna Mathews. La declaración sexista sobra pues Elastica tenían algo más que palmito. Cuando el britpop pegó el pelotazo con Oasis a la cabeza, a mediados de los 90, este combo de tres féminas y maromo se coló hábilmente en nuestra cabecita. Antes de que politoxicomanías varias lastrasen su carrera se sacaron de la manga un debut sólido y solvente, lo suficiente para que nadie pudiera tildarlo de sospechoso hype. Un disco único, pues su secuela tardaría años en grabarse y su escasa repercusión acabó definitivamente con el grupo. ¿Precursoras? Pues en cierto modo, ya que la práctica totalidad de las bandas actuales se rigen por estos patrones: agotan su buena praxis con el primer trabajo, se les sobrevalora como lo último de lo último y, definitivamente, caen a la lona al no aguantar ni un mísero embite del segundo round... si no tiran la toalla antes. La diferencia está en que los niñatos de ahora no me la dan con queso y antes el niñato era yo y Elastica sí tenían un gran álbum. La marejada británica no nos entusiasmó demasiado, pero nuestras protagonistas sí fueron cedele de cabecera durante un tiempo. Alternaban con Blur y Suede (sentimental y musicalmente hablando) pero mamaban de las ubres de vacas más sagradas, sabias y veteranas: Wire y Stranglers. No mamaban, perdón, succionaban con tal brío que de la inspiración pasaron al plagio descarado (por "Connection" o "Waking up" acabaron en los tribunales) y yo juraría incluso que "Stutter" es clavada a una de Los Suaves. Pero nadie puede negar que lo bordaban, con o sin partitura delante. Hugh Cornwell, Yosi y compañía aparte, este refinado gusto musical, pues una cosa lleva a la otra, da como resultado joyitas como las hiperbreves "Annie" o "Vaseline". Ésta última, minuto y medio de epílogo del álbum, es un minimalista arrebato de guitarras, crudo de base y exultante en un estribillo onomatopéyico y saltarín, que es lo mejor que se puede decir de un simple "lalalala! lalala! lalala!". Y así te quedas, meneando tontamente la cabecita mientras se apaga el discman. Vaseline - Elastica (Justine Frischmann, Donna Matthews, Annie Holland, Justin Welch; Elastica, 1995).
martes 8 de abril de 2008
Sin tiempo para vivir - Burning
Llegaron de golpe y porrazo. Muerto Pepe Risi, en 1997, las discográficas se pusieron el mono carroñero y de repente fue facilísimo encontrar a los Burning en las tiendas sin tener que pagar más de tres mil pesetas por un cd no remasterizado de "Atrapado en el amor". Había mucha basura y recopilatorio de saldo, pero la sorpresa la dio una compañía habitualmente pródiga en la explotación de legados discográficos sin orden ni concierto: Divucsa. Editó un box set con los cinco primeros álbumes, los mejores, del combo madrileño. En digipacks, respetando las portadas y notas originales, siendo algunos desplegables, como en origen. Fue como una inmersión de apnea a cien metros. ¿Escoger una canción? A ver, poco a poco. De entrada descartamos el ñoño "Atrapado en el amor", casi un disco en solitario de un Toño en horas bajas que quiere parecer trágico y se queda en cursi. La historia es de sobras conocida: el jamaro ganó la batalla y se piró del grupo compuesto, sin novia y sin Risi, que es lo que pretendía. Fuera también "Noches de rock and roll", primer álbum sin Toño y notable ejercicio de resurrección, base sobre la que asientan su supervivencia en esa particular travesía en el desierto que fueron los 80 para ellos. Una dura segunda etapa en la que Risi y Johnny dan la cara y la brasa lo suficiente como para ser recompensados en formato disco de oro con su "En directo" de 1990. Sí, hay temas, "Como un huracán" a la cabeza, pero nada iguala a la producción inicial. Por eso nos quedamos con la brillante trilogía que forman "Madrid", "El fin de la década" y "Bulevar". A diseccionar tocan. De su seminal debut, exudando Rolling Stones por todos los poros: la chulería innata de "Hey, nena" y, sobre todo, "Jim Dinamita"... "pues donde Dios no existe, allí reino yo". ¡Macarras do carallo! Del glorioso cénit que supone "El fin de la década", donde retoman guiños glam sin olvidar su base barriobajera: la inmortal "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?" que la voz de Toño hace suya e inimitable jamás por secuela alguna (muchos lo han intentado), la casi punk y obscena "Puedes sentirlo" o el rock and roll de libro de "Mueve tus caderas". Del nuevaolero "Bulevar" tienes esa relectura de "Give him a great big kiss" de las Shangri-las (más próxima a la que hicieron Johnny Thunders y sus Heartbreakers que a la original) que responde por "Es especial", la potente pero injusta secundaria que es "Tú eres mi amor" (con una fórmula power pop que extenderán a "Chica de moda", lo único salvable de "Atrapado en el amor"), la épica "Escríbelo con sangre" o "No es extraño que tú estés loca por mí", una suerte de hermana menor de "¿Qué hace una chica como tú...?". Tres álbumes como tres soles en tres años, de 1978 a 1980. ¿Con qué nos quedamos? Pues con nada de lo anterior, sino con una canción que ni gusta a su público ni les gusta a ellos. "Sin tiempo para vivir" cierra su primer álbum y reconocemos que es el sitio que merece, al final de la clase. Reconocemos también que es un experimento fallido, un intento de plasmar su gusto por el rock sinfónico alargado innecesariamente hasta los 11 minutos de duración y del que el propio Johnny (único superviviente de la banda) dice que aburrió hasta a la moqueta del estudio. Pero como yo soy más raro que nadie, apuesto en serio por ella. ¿Por qué? Pues porque aunque son los reyes de la chulería y del puterío de Ventas, San Blas y La Elipa, aunque han dejado frases gloriosas y acordes que "(pipade)Kif" Richards envidiaría (esto es una sobrada, lo se), aunque son más grandes que el garage del averno donde ahora ensayan juntos de nuevo Toño y Risi... nada iguala esta frase, perdida en medio de tan insoportable oda a la heroína: "Voy a poner fin a mi vida bailando un rock and roll suicida". ¡Olé sus cojones! Sin tiempo para vivir - Burning (José Antonio Martín, José Casas, Juan Antonio Cifuentes, Enrique Pérez, Roberto Oltra; Madrid, 1978).
Know your product - The Saints
Metales preciosos imantando imperdibles. Los niños con cresta de 1978 querían de los Saints un nuevo "I'm stranded" y los australianos se lo dieron. "Know your product" es speed del bueno, pero bañado en soul guerrillero. Cuando la gran isla de Oceanía era colonia británica, allí mandaban los ingleses a los maleantes y putas sobrantes. Muchos años después, cuando los Saints, paletos de hemisferio sur, pisaron Londres y editaron "Know your product" (single adelanto de su segundo álbum), fueron tratados como los que seguramente fueron sus ancestros: con estrechez de miras. Creo sinceramente que echar a putas y maleantes es como despreciar un disco porque se salta la norma (has leído bien, el orden de la frase es el correcto). La miopía punk se dio de bruces contra una poderosa ración de raw power austral a la que un tímido arreglo convirtió en anatema. Juego de palabras: una ligadura de trompas que ahogó al germen de cresta y pantalón escocés. En 1978 los niños malos no querían ni a Elvis, ni a los Beatles, ni a los Rolling Stones. Pero nadie había dicho nada sobre el rythm & blues, Sam & Dave y la Stax. Eso sí es provocar. Know your product - The Saints (Ed Kuepper, Chris Bailey; Eternally yours, 1978).
Surf & A .45 - Los Plantronics
¿Un refresco? Un tercio de tequila, otro de kahlúa y el último de lima. Agitar en coctelera de 600 con hielo granizado y servir en vaso molón. Se llama cóctel "Al sur de la frontera" y te lo recomiendan Los Plantronics. ¿Receta de gringo? ¡No lo bebas!¿Una anécdota? Para diferenciar a un llanero solitario del norte o del sur del Río Grande a veces no basta con junar una cara pálida. Las razas no entienden de fronteras y, por lo tanto, tampoco de caballos o sombreros chaparros. La clave para identificar al instante a un príncipe del rodeo se encuentra en las espuelas: si es estrellada de cuatro puntas o seis es yanki, si es de ocho o diez puntas a modo de símbolo solar es mexicana.
¿Un disco? Hay locuras para todos los gustos, reciéntemente hablábamos de unos nerds americanos que se creían procedentes del espacio exterior y retromaestros de Dick Dale. Ahora les hablaremos de cuatro noruegos que también apuestan por el instrosurf más cafre, pero que han preferido ser abducidos por Jorge Negrete. Así, bebiendo del alma del charro inmortal, han urdido un curioso e histriónico invento denominado "mariachi death surf". Como lo oyen, cuatro escandinavos con chalecos estampados, camisa fronteriza y máscara de lucha libre de puritito coliseo-arena del distrito federal. En "Surf & A. 45" se sentencia a Clint Eastwood a colgar del cáctus más cercano, alegrando su óbito con una sección de viento que haría temblar los muros de El Álamo a modo de bíblico símil. Para más inri, o fuerza en el embite, el tambor de guerra retumba marcando paso ligero, de ese que levanta el polvo sin dejarte ver los crótalos. Pero sus cascabeles les delatan, están ahí, como reptiles que son, alterando la danza de la muerte con reverberación e instrumentación vintage. "La nave va en los mares, saltando cual pelota. Adiós mamá Carlota, adiós mi dulce amor", con esta canción empezaban las enchiladas de navajas los juaristas contra los franceses. A Los Plantronics no les hace falta ni cantar: montan la fiesta jugando a ocupar el palco de los músicos en un cine mudo de verano en Tacoma, buscando incansablemente la cabeza de Alfredo García... ¡Peckinpah que estás en los cielos! Polvo y arena, ¡olé! Surf & A .45 - Los Plantronics (Roger Gjestemoen, Erik Havn, Eivind Staxrud, Petter Jakobsen; La orchestra diabólica, 2003).
viernes 4 de abril de 2008
The hardest walk - Jesus and Mary Chain
Ahora son manjar de shoegazers e indies necesitados de feedback para poder salpicar de lefa sus flequillos. Porque entre los que abusan de la música están los onanistas y los que follan con banda sonora. No se crean que es para crear ambiente, "The hardest walk" es más propia de cuarto oscuro, sino para imaginarse a los hermanos Reid susurrándoles guarradas para así poder aguantar unos segundos más. Jodidos emocoritas pervertidos. Dios salve a Jesus and Mary Chain por romper la barrera del sonido sin toma de tierra (curioso juego de palabras: eléctrico). Pero lo que estos hermanos brothers escoceses hicieron a mediados de los 80 no fue derribar una barrera, sino construir un sólido muro de mal rollo decibélico. Batería primitiva, doloroso rasgueo de guitarra, bajo taladrando y una cadencia en la voz casi de desgana, modorra, bajón vital. Tectónica de placas de lo que se dio en llamar afterpunk, antes de que los nuevos románticos se apoderasen de él. Así quedó virgen para poder ser reivindicado por aquellos que por ineptitud o ingeniosa convicción se pusieron a explorar los matices de la distorsión, noise pop lo llamaron en los 90. Música alternativa a la que es grato dar la alternativa. Ruido, ruido, ruido y hasta mil veces ruido, hasta que te hundes con él, porque Jesus and Mary Chain no paran hasta que el oído sangra. En el dolor encontrarás la verdad. The hardest walk - Jesus and Mary Chain (Jim Reid, William Reid; Psychocandy, 1985).
jueves 3 de abril de 2008
No más punkies muertos - MCD
Aunque se les identificaba como una suerte de Sex Pistols del Nervión nunca ocultaron que su pasión eran los MC5. A ello debemos que "Bilboko gaztetxean", su espléndido debut, fuese en directo (convenientemente retocado en estudio), que Bernar se armase de claqueta para grabarlo, que Jokin y Niko no hiciesen ascos al feedback high energy y que Rokan no desfalleciese nunca al no perder el tiempo devolviendo esputos. A ver, tampoco estamos hablando de trigo limpio y profesional, que eran macarras y muy dados a la bilbainada, pero MCD siempre fueron con la contundencia sonora por bandera y la mantuvieron constante. Un poco ocultos tras la primera línea del rock vasco de los 80 (Kortatu, La Polla Records, Eskorbuto) pero igual de sobresalientes, "No más punkies muertos" podría haberse convertido en un himno de épica punk de aquella escena, a la altura del "Aprieta el gatillo" de los Cicatriz, pero ellos vieron más fuerza en otros gritos de guerrilla urbana como "35 millones de borregos" o "Bilbao, mierda y rock and roll". El temita de marras llegó a mí en uno de esos recopilatorios que inundaron de punk el mercado a mediados de los 90. Como se había puesto de moda otra vez, todas las discográficas que no habían conseguido cazar ningún nuevo talento empezaron a rebuscar en sus archivos grabaciones de los 80 con las que pillar tajo. En un popurrí de estos encontré tamaña demostración de fuerza sobre un escenario, con una letra que puede parecer pretenciosa, incluso tópica por citar chupas de cuero, cadenas, cacheos y recuerdos de crestas, pero que jamás lo serán tanto como el aburrido "mili kk" o arremeter contra los curillas. Puede que no sea legendaria, pero sí que es gloriosa, como el Athletic. No más punkies muertos - MCD (Rokan, Jokin, Niko, Bernar; Bilboko gaztetxean, 1987).
Ginebra seca - Los Dulces
Cuentan que cuando Pepe Risi estaba en el hospital arañando horas de vida a la brutal neumonía que se lo llevó al otro barrio flipó al escuchar "Banquete para ellos". Una veintena de jóvenes bandas ibéricas reinventando a los Burning en el más sincero homenaje realizado nunca al grupo más chulo salido de este país. Hablo de sinceridad porque así lo demuestra el hecho de que fue grabado en vida del Risi, no como esa ristra de despojos sonoros urdidos en torno a su cadáver. Cuentan además que Johnny y Pepe se emocionaron al ver cómo su semilla había germinado perenne en unas gentes que allá por 1997 proclamaban orgullosos que el rock and roll eran Burning. El listado de temas se centra en la discografía inicial del grupo de La Elipa, por lo que el tributo se extendía a la figura de Toño, sin duda quien más ilustró con su forma de vida (y, desafortunadamente, también con su muerte cinco años antes que Risi) qué era Burning. Las lecturas de Caraconos, NCC, Señor No, Why not?, Aerobitch y La Burla son sobresalientes, pero el gato al agua se lo llevan Los Dulces al dotar a "Ginebra seca" de una actitud propia de un Jim Dinamita puesto de jamaro chuleando a la rubia que oscila en la barra. Sí, actitud, porque este efímero proyecto surgido de hermanar a Shock Treatment y a los Vaqueros Eléctricos de Vincent von Reverb te clava en el suelo con cadera saliente y morritos de pervertido. "Ginebra seca" suena sucia y bañada en Larios, regresando a los más turbios 70, a los tiempos de "Chapa" y pintura (¿rimmel?) en formato de superbanda glitter traviesa. Los Dulces se travisten en muñecas de barriada, de gran manzana (podrida), de ladrillo visto y calle de tierra. Son tan Burning que hay que aclarar que son Los Dulces. Ginebra seca - Los Dulces (José Antonio Martín, José Casas, Juan Antonio Cifuentes; Banquete para ellos, 1997). nota: cito el tributo de la disquera No Tomorrow, la original de Burning fue cara b del single "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?" de 1978 y permanece inédita en otros formatos.
Born in '69 - Rocket from the Crypt
Pildorazo. Aquí lo tienes, un combo reloco que podría amenizar en plan charanga las carreras de dragsters americanas. ¿Recuerdas cuando te pulías a Ivan Stewart en el Super Off Road? Soltar nitro embarrando a la bala plateada de las cuatro ruedas era una gozada. "Born in '69" es eso, añadiendo a la cesta de la compra del taller toda suerte de chalecos "Elvis in Las Vegas", chupas de motorolo estilo Brando y unas cuantas de esas pastillas azules que hicieron época un par de décadas atrás. Ahora bien, anfetaminas y rock, ¿no es más de lo mismo? Cierto, pero Rocket from the Crypt funcionan con motor de válvulas y suspensión Cantilever vintage, o lo que es lo mismo: tupé y peine engrasado en vez de pelos de colores. Encontrar algo original entre toda la maraña pseudopunk de los 90 es difícil, quizás por eso la sección de vientos que impulsa el estribillo de esta bombástica tonadilla se hace más adictiva. "Shake, rattle and roll!" eléctrico y actualizado. ¡Tira millas! Born in '69 - Rocket from the Crypt (John Reis, Andy Stamets, Pete Reichert, Paul O'Beirne, Jason Crane, Adam Willard; Scream Dracula, scream!, 1995).
9 volt - Man or Astroman?
Decirte que estás de suerte no te va a servir de nada, pero que sepas que esta es quizás la única ocasión que tendrás de escuchar voces extraterrestres, a no ser que escarbes en la abundantísima discografía de Man or Astroman? Si uno atiende a razones interplanetarias dará por válida la explicación dada por el propio combo alienígena al respecto, toma nota: todas sus canciones tienen letra y en todas ellas canta su voceras Star Crunch (portavoz de esta cuadrilla invasora), el problema es que lo hace en una frecuencia que el oído humano no capta. Pues mira, te quedas con "9 volt" y Santas Pascuas, ¿que no? Presentemos a estos garrulos del espacio exterior: orquesta de feria de gira por satélites llega por error a la Tierra y se dedica a hacer lo único para lo que han sido programados en su lejano hogar. Así descubres que la música del futuro (teniendo en cuenta que no será hasta dentro de décadas quizás que el hombre entre en contacto con otros seres por iniciativa propia) lleva sonando casi medio siglo. Sí, el instro surf no lo inventaron ni Dick Dale ni los Trashmen, sino que lo recogieron de alguna cinta perdida entre los residuos tirados por alguna nave espacial al gran basurero que es nuestro querido planeta. Y les puedo asegurar que igual que nadie sabe más de parafina y tablas que Brian Wilson (musicalmente hablando), George Lucas no tenía ni puta idea de lo que se debía pinchar en los bares de "La guerra de las galaxias". Por fortuna, estos cuatro garrulos de piel más blanca que verde demuestran que lo que aquí ilustramos con olas y oxigenadas melenas al viento, en realidad responde al ruido que produce una pérdida en el condensador de fluzo en el peor de los momentos, en medio de un vertiginoso loop en el epicentro de un agujero negro. ¿Instro surf? ¡No jodas! En fin, como hay que hablar en cristiano les diré que "9 volt" no es un instrumental alimentado por imaginería espacial, sino una musicada lectura de un manual de instrucciones para trucar y engrasar motores cruzados de garage y power pop. ¿Sigues sin entenderlo? Lo harás cuando pises la Luna. 9 volt - Man or Astroman? (Brian Causey, Brian Teasley, Robert Del Bueno, Hayden Thays; Experiment Zero, 1996).
Everybody hurts - REM
Está el mendigo. Está la cebra viuda en el arca de Noé. Está el último croissant de la bandeja. Está la gota de grasa al fondo del horno. Está el niño sin amigos. Está el que se equivoca. Está la que quiere pantalones. Están los del turno de noche. Está la llamada restringida. Estás. ¿Qué es la vida? Seguir. Todos necesitamos una canción así, suponiendo que exista esperanza. Lástima de ser humano, ¿habrá que creer en él? Everybody hurts - REM (Michael Stipe, Mike Mills, Peter Buck, Bill Berry; Automatic for the people, 1992).
miércoles 2 de abril de 2008
Don't leave me this way - The Communards
Me dijo: "¿Sabes? Es gay". Pensé: "Como si se mete antimateria, cada uno sus movidas". Miento, una cosa es lo que diría ahora y otra lo que un chavalín de nueve años puede llegar a imaginar, es decir: nada. A esa edad uno cree que ser homosexual es como ser tuno, funcionario, punk o emperador de las Azores. Afortunadamente, con los años se asume que el trono insular vale tanto como ingresar tus ahorros en un banco nigeriano. Lo dicho, ¿Jimmy Sommerville es gay? Pues como si hace quinielas, que alguna acierta: como "Don't leave me this way". Original del combo rythm and blues de los 70 Harold Melvin & the Blue Notes, ya conocía exitosas revisiones disco cuando los Communards se apropiaron de ella para recular hacia el pop bailable, aunque sin restarle un ápice de frenesí rítmico. ¿He dicho pop bailable? Sí, ochentero para más señas, espérate lo peor. Conducidos por el piano de Richard Coles, el falsetto inconfundible de Sommerville te pone a punto de caramelo cuando lo que parece un meloso y delicado medio tiempo estalla en un eufórico estribillo, apoyado en una potente sección de vientos y el interesante contrapunto que supone la grave voz de Sarah Morris. Los "comuneros" (nombre inspirado en la Comuna de París de 1871) te lo dejan clarito: "aaaaaAAAAAAHBEIBEEEE!", ¡salta, oh! Don't leave me this way - The Communards (Kenneth Gamble, Leon Huff, Gary Gilbert; Communards, 1986).
Aprieta el gatillo - Cicatriz
"...(tumtumpá tumtumpá tumtumpá) Cica! (tumtumpá tumtumpá tumtumpá) Cica! (tumtumpá tumtumpá tumtumpá) Cica! (tumtumpá tumtumpá tumtumpá) Cica! (tumtumpá tumtumpá tumtumpá) Cica! (tumtumpá tumtumpá tumtumpá) CICATRIIIIIZ!". Esto que han leído es más o menos cómo el Natxo soltaba el trueno en directo según se grabaron los Cicatriz allá por 1994. Impresionante, pero nada que ver con los auténticos cuatreros del oi! estatal que asolaron Euskadi en la segunda mitad de los 80. Bootlegs varios atestiguan lo que digo, comparen la "Lola" de 1985 o 1986 con la de los 90, ni punto de comparación. Quizás en ello influya el progresivo deje jevirolo que adquirieron de la mano del joven escudero y guitarrista Goar, pero si se quiere ser bruto mejor hacerlo arañando más que rascando cuerdas. Llegué tarde a los Cica, fue en 2003 cuando volví la vista atrás y me dediqué a completar mi colección de rock euskaldún. Así cayó este grupo (también Rip, igual de abrasivos), cuya tragedia es equiparable a la de otros conocidos por aquí, Eskorbuto. En el caso de estos pelaos de pura calle vitorianos la parca hizo pleno al 15: cuatro de cuatro... una sobredosis de heroína y tres sidazos en la formación original. El sonido genuino de los Cica es el de "Inadaptados", nada más. Trasladado al directo es un festi de provocación y esputo en caída libre con Natxo quedándose con todo y con todos amparado por ese violento muro de sonido que herraban las tres "P", la verdadera matriz que quedó en el camino: Pepino, Pakito y Pedro. No es obligatorio citar referencias cuando por sí solos se bastan para borrarte del mapa a la primera escucha, porque no es sólo Cockney Rejects (favoritos de Natxo), Sham 69 o Peter & the Test Tube Babies sino que esto va de botas y tirantes, botellín roto, teja voladora y labio partido. Como eran macarras no entendían más allá del exabrupto llano y sincero. "Enemigo público número uno porque no aguantas que te joda ninguno. Sin encontrar un puto oficio porque eres carne de presidio. Tu chupa de cuero claveteada de navajazos está rasgada. Tu vida es un hueco en el tiempo y vives como vive un muerto. '¿Qué hacer? ¿Qué hacer?', te preguntas, no vas a ser un pardillo. '¿Qué hacer? ¿Qué hacer?'. ¡Aprieta el gatillo!"... ¡Miau! Aprieta el gatillo - Cicatriz (Juan José Eguizabal, Pedro Landatxe, Natxo Etxebarrieta, José Luis Rodrigo, José Arteaga; Inadaptados, 1986). nota: cito el primer álbum pues en su reedición figura el tema protagonista, que inicialmente formaba parte de un disco compartido con Kortatu y otros grupos y no se incluyó en el debut.
A la calle - Kortatu
"Don Vito y la revuelta en el frenopático" fue el primer ska que escuché en mi vida, si exceptuamos esa castaña de "Aquí no hay playa" de Los Refrescos. Mis primeros tanteos al Rock Radikal Vasco fueron con La Polla Records, Parabellum y el debut de Kortatu. Todo grabado en cassette, allá por 1992 o 1993. El trío liderado por Fermín Muguruza (el vasco más conocido en la península tras Arzalluz e Ibarretxe) me sonó crudo, cercano gracias quizás a una rabia y cabezonería tan innata a lo adolescente, lo que yo era. Un disco que ventilaba con más corazón que cabeza, agolpando en sus letras las emociones propias de una militancia confusa (para mí) con los cómix y las cervezas. Así que esto era el ska: como el punk pero cortado a tajos. "Tatuado" o "Zu atrapatu arte" (la canción más internacional del rock vasco) o "Hernani 15-6-1984" eran buenos moldes del abrupto carácter que denotaba este álbum, pero fue "A la calle" la canción que me convenció de que Kortatu sabían curtir las pieles que les envolvían, fuesen estas el revival ska de Specials o el oi! de The Business. En este caso tocaba beber del punk inflamado vía Stiff Little Fingers. "A la calle", originalmente un maxi editado en 1986 entre "Kortatu" y "El estado de las cosas" (que yo escuché en otra de esas cintas míticas en la que me pasaron el recopilatorio "Bat, bi, hiru, hamar!"), marcaba una transición en el trío de Irún: menos fiesta, más lucha. Aquí prima el mensaje sobre la celebración litronera y no sólo eso, sino que demuestran que saben hacer rock, aflojándose los tirantes sí, pero sin deshacerse de sus armas, las que mejor conocen: guitarra hacha de ritmo, batería firme y un bajo de lujo, sinuoso. Y es que Íñigo no le hace ascos a impulsar la melodía con las cuatro cuerdas situándose en primer plano, como manda el prisma jamaicano. ¡Pero ojo, que aquí no hay rastas sino Doc Martens! Y eso se trasluce en "A la calle", un tema que habla de chavales encendidos de pasión, de chavales encendiendo coches, de chavales y fuego. Así se calentaban Kortatu, con las llamas de aquel conflictivo País Vasco de mediados de los 80. A la calle - Kortatu (Fermín Muguruza, Íñigo Muguruza; El estado de las cosas, 1986). nota: cito este álbum porque la reedición incluye el maxi original.
martes 1 de abril de 2008
Penetración III
Dos meses jugando a ser crítico cítrico de las canciones que me han marcado la vida. Lo que empezó como terapia ante un cambio climático brutal ahora es puritita diversión. Explayarse sin tapujos ayuda al tartaja a superar miedos y al pusilánime a admitir sus filias más ignotas. Haciendo un repaso a las más de 80 tonadillas ya reunidas en este particular patio de colegio veo a OMD (la más reciente) junto a Ricchi e Poveri, Bon Jovi, Nuestro Pequeño Mundo, Marisol, Raffaela Carrá... No se asusten, también están los Ramones y los Clash y la Velvet Underground y demás modernidades. Pero como esto no va por ustedes sino por mí, pues reitero que es por prescripción médica, entrenamiento personal y por darme un gusto, pues disculpen pero se joden, se aguantan y atrapan con lo que puedan. ¿Quién carallo es Florence Foster Jenkins? Investiguen, investiguen... Sólo diré que es/fue dama a quien devoto rindo tributo, pues hizo lo que le vino en gana merced a su furor uterino (y a sus no pocos ahorrillos). Divina locura la suya, objeto de mofa y befa, mía incluso, pero que demuestra que no hay que cortarse un pelo. De eso trata este blog, de no achantarse ni achatarse: sobre La Polla Records o los Stooges ya he desbarrado hasta el punto de poder aburrir, sobre Devo o Kraftwerk cualquiera escribe, así que lo único original que me queda es mostrar incluso lo más deforme de mi melomanía. Si a esto añadimos el punto onanista de revelar mi vida a través de canciones, ¡habemus frikada! Dos meses y quedan muchos más, muchas más tonadillas. ¿Qué decir? Que las lean, como hacen. Que las disfruten, como se que hacen. Que sonrían, rían y carcajeen sin cortapisas. Más lo hago yo. Adelante, que me quedan muchas hilarantes sorpresas por desvelar, de esas tarareadas en la ducha o bailadas o agarrado a imaginario pie de micro creyéndome solo en casa. Con el tiempo y una caña... y esto sí que va por ustedes.Nota al pie 1: la rotunda mollar de ébano (vista parcial) de la cabecera no es Florence Foster Jenkins, sino la pornette Vanessa Blue tapando "chirli" con talegos.
Nota al pie 2: en la imagen de esta entrada pueden apreciar un pantallazo de tarjeta gráfica CGA de cuatro colores y otro de EGA de 16.
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