miércoles 11 de noviembre de 2009

Todos los negritos - Glutamato Yeyé

Lo audio: en su versión maquetera, a través de un recopilatorio de gemas perdidas de las guerrillas irritantes de los 80 (no sólo Movida, pues el cedele aunaba a gritadores con modernos y con rarunos especímenes), con un regusto melódico y eléctrico, de acidez verbal que unta al pop de lima y limón.
Lo visual: barras de pan lloviendo desde y hacia el escenario, migas en el flequillo del Iñaki… deja claro que lo patrio no siempre es tan chusco como el adobo de lapos con que acostumbraban untar el mendrugo los anglosajones.
Lo textual: ¿ríes o lloras? Iñaki tenía claro, como dejaba entrever en sus declaraciones, que por su bigote no era extraño que le pusiesen de verano, sino que más epatante resultaba que le saludase alguien alborozado.
Lo de por sí: un estribillo esplendoroso, una sucesión de acordes nuevaoleros que ni los Records de subidón, unos coros resalados y unas ganas explosivas de irritar a ajenos y hermanos. Todos los negritos – Glutamato Yeyé (Ramón Recio, Manuel Recio, Iñaki Fernández; Todos los negritos tienen hambre y frío, 1984). nota: cito el miniálbum original pues la versión de la que hablo está en “Grabaciones encontradas volumen 2”, un curioso álbum editado por Locomotive con cosillas de los baúles de los catálogos de Spansuls, Flor y Nata, …

martes 10 de noviembre de 2009

Scooby driver - Belle & Sebastian

El láser. A mí la espada jedi que me gustaba era la de “Obiuán”. Empecé al revés con la saga, siendo infante, con “El retorno del Jedi”, que además tiene el punto de ser el primer recuerdo cinematográfico de mi vida. Ahí se dieron duro Luke y Darth Vader con sus fluorescentes respectivos: verde y rojo. Pero a mí siempre me ha gustado más el azul, el de “Obiuán”, que la palma previamente, o después si optais por la retrovisión: ver las sagas desde la última parte hasta el principio. Tranquilos, no se trata de darle al rebobine sino de verlas bien, de una en una pero con las partes en orden inverso. El láser, harían falta muchos reproductores de cedele para conseguir una espada jedi decente, ¿no? Porque los fluorescentes ni son láser ni amenazantes, sino más bien quebradizos, dañinos sólo en caso de desear una lluvia de cristalitos y polvillos ardientes. Bueno, si abres los ojos y la boca cuando te caen las virutas supongo que sí te puede dar un buen yuyu. El láser, el botoncito azul del reproductor casero, el cedele que gira lo suyo, el despertar poquito a poquito, el desperezarse en la cama, el despedir en suspiros los sueños… des y des y des… el abrir un ojito y luego otro, el dar los buenos días y abrazarse y erguirse un poquito (no nos pasemos que acaba de comenzar el fin de semana) para llevarse a la boca ese desayuno tan rico que nos ha preparado la reina de la casa: colacaos o derivados más tostadas amermeladas de mermelada y Belle & Sebastian. Pero ojo, aquí submarinos, delfinescos, fugaces, a 30 nudos por hora. Scooby driver – Belle & Sebastian (Stuart Murdoch, Stevie Jackson, Chris Geddes, Richard Colburn, Sarah Martin, Mick Cooke, Bobby Kildea, Isobel Campbell; Storytelling, 2002).

lunes 9 de noviembre de 2009

I had too much to dream - Electric Prunes

¿El mono Amedio? ¿El mono Amelio? ¿El mono aural? ¿El monoaural? ¿El estéreo? ¿El estereofónico? ¿El mapa sonoro de una psicodelia pelada? ¿Jovenes reverberantes incapaces de estar preparados? A toro pasado, sin que haya conexión alguna pero forzando el cable, el videado de testimonios diversos del “swingin’ London” me deja en claro que antes se soñaba más y mejor, aunque no se tenía ni puta idea de la vida (en este punto seguimos igual). Supongo que atravesado el océano y llegados a la California sixties el rollo es el mismo. Por eso a canciones como esta no les encontramos otro sentido que el meramente testimonial de una época, nunca adivinamos lo que de epifánico esconden. ¿Podríamos soñar de igual manera nosotros, ahora en el 2009? Lo dudo, hace ya mucho tiempo que se usan los tripis para reir y no para la intropección. I had too much to dream – Electric Prunes (Annette Tucker, Nancy Manz; I had too much to dream, 1966). nota: cito el single original, fácilmente localizable en la red.